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De tonta, nada (Nobody’s Fool) (-)

29 mayo 2020

De tonta, nada – La lista del hombre ideal

Cuando una mujer sale de prisión se entera de que su hermana, una ejecutiva de éxito, tiene una relación a través de Internet con un hombre al que no conoce. Supone que pudiera estar engañándola y toma la iniciativa para descubrir la verdadera identidad de ese amante en la distancia.

Ni el título ni la sinopsis ni nada de lo que rodea a esta producción dirigida por Tyler Perry tiene nada que ver con lo que nos encontraremos en la pantalla. La cineasta, también actriz, consiguió popularidad en Estados Unidos gracias a un personaje estrafalario llamado Madea, con el que protagonizó al menos media docena de largometrajes. Sus guiones suelen ser bastante insustanciales, con personajes llevados al límite de la exageración. Resalta las muecas y muy pocas veces penetra en la psicología de sus protagonistas.

De tonta, nada no es la excepción. Aunque el personaje central parece decantarse por Danica -Tika Sumpter-, una ejecutiva publicitaria, los honores se los lleva su hermana Tanya -Tiffany Haddish-, la protagonista de Escuela de fracasados. Sale de la cárcel y la madre de ambas -Whoopi Goldberg- no quiere que se aloje en su casa, por lo que Danica no tiene más remedio que aceptarla en la suya cuando tiene ante sí el reto de crear una campaña para un cliente importante que le puede suponer un ascenso a la vicepresidencia de la compañía para la que trabaja. Cuenta con Kalli -Amber Riley- como confidente y fiel escudera.

Cada uno de estos caracteres viven en la exageración. Las dos hermanas podrían relacionarse con el augusto y el clown de una compañía de payasos, pero solo consiguen una mala imitación. Un esperpento. Tanya piensa en el sexo, habla de asesinatos y busca marihuana por todos los rincones. Mientras, Kalli toma el pulso a esa figura que se establece como el patito feo que, a modo de parásito incondicional y chistoso suele crecer en la sombra de las aspirantes a empresarias brillantes.

Danica es otra cosa. Debería de controlar sus ademanes, pero también los fuerza. No se ha recuperado de la ruptura con su novio. Justo el día en que se había comprado un vestido para la boda, él la dejó por otra. Tiene un admirador en la figura Frank Johnson -Omari Hardwick-, el propietario de un establecimiento que no le cobra el café diario y se permite el lujo de regalarle cotidianamente una rosa. Para ella solo existe Charlie -Mehcad Brooks-, un supuesto ingeniero que trabaja en una plataforma petrolífera oceánica al que solo conoce por su voz. Es un hombre atento que siempre tiene dificultades con Internet y no hay forma de que ambos puedan verse las caras.

Tanya imagina que hay algo oculto en la figura de Charlie y utiliza todos los medios a su alcance para rastrearlo mientras crece la relación entre Frank y su hermana. Al mismo tiempo, Danica debe preparar la campaña que la catapultaría definitivamente en su sector y asentaría su vida cómoda y lujosa como corresponde a la inquilina de un amplio apartamento con vistas en Manhattan.

Tyler Perry lo sobredimensiona todo en el guion y ni siquiera tapa los defectos del texto con su puesta en escena. Los excesos de sus personajes se ponen de manifiesto con el personaje de la jefa de Danica. Nadie se puede imaginar que con esa personalidad haya llegado a un puesto tan relevante. En el mundo que describe, las mujeres hablan sin rémoras del sexo, aunque no pueden evitar razonamientos más próximos a los de una aspirante a princesa. La lista de las virtudes que debe de tener un hombre se erige como columna vertebral del film. Una cosa son los devaneos y otra muy distinta las aspiraciones más prácticas.

Los hombres no salen mejor parados y la moraleja es que más vale un ex convicto y ex alcohólico bien dotado sexualmente que aquel que tiene las máximas papeletas para convertirse en el compañero ideal. Este último siempre tiene su lado detestable que arruina la suma de sus virtudes. Unos son demasiado ñoños o inestables, mientras que otros pueden ser engreídos y absolutamente autocomplacientes y egocéntricos. Blanco o negro. Pinceladas gruesas para un largometraje que, además, se hace extremadamente largo porque las situaciones convergen en una comedia romántica con escaso recorrido y menos contenido.

From → Cine

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