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La red avispa (Wasp Network ) (**)

18 junio 2020

Cubaneando

A principios de los años 90 un piloto cubano roba un avión y vuela hasta Miami dejando atrás a su familia. Otros desertores cubanos no tardan captarle para formar parte de una red de espionaje que tiene infiltrados en organizaciones responsables de diversos ataques terroristas en la isla caribeña.

Un reparto potente, cuajado de artistas latinos de gran penetración internacional, y una historia de espionaje interesante llevaron a esta producción escrita y dirigida por Olivier Assayas al Festival de Venecia. Sin embargo, como suele ocurrir en los trabajos de este veterano cineasta francés, su propuesta se queda más en la forma que en el fondo, sin llegar a profundizar con mimo en el interior de sus personajes. En este caso, se resiente más que en títulos como Viaje a Sils María o Las horas del verano por su carácter más coral. Así provoca una serie de lagunas en el relato que lo convierten en farragoso y no llega a emocionar tanto como debiera.

Nos situamos en los años ochenta y noventa, una vez que la URSS se había desintegrado y se acrecentaba el enfrentamiento entre Estados Unidos y Cuba. El régimen de Fidel Castro, que aparece en una grabación real de archivo, parecía herido de muerte al desprenderse del paraguas de su estado benefactor y Washington aprovechaba para hacer valer cuanto antes los intereses económicos de sus empresarios en La Habana y alrededores. En este contexto un piloto cubano llamado René González -Edgar Ramírez- roba un avión y se marcha a Miami. No es un exilio propiamente dicho, puesto que ha nacido en Norteamérica y es ciudadano estadounidense. Deja atrás a su esposa Olga Salanueva -Penélope Cruz- y a su hija.

Una vez en Florida, y tras encontrar u trabajo como jardinero, contacta con él un enigmático personaje llamado José Basulto -Leonardo Sbaraglia-, cabeza visible de un grupo de exiliados que pretende desestabilizar el régimen político de la isla. Lo contrata como piloto y de esta forma inicia vuelos que sirven para arrojar octavillas y ayudar a los balseros que, en aquel tiempo, intentaban desplazarse por centenares en busca de un futuro mejor y más libre. Paulatinamente, se ve involucrado en aspectos indeseables, como el tráfico de drogas y armas.

Paralelamente, otro piloto, Juan Pablo Roque -Wagner Moura- llega también a Miami. Su aspecto es la de un play boy, que vive con mucho desahogo y se casa con Ana Margarita Martínez -María de Armas- en el primero de los dos trabajos consecutivos en los que ambos forman pareja. El otro es Sergio, estrenada igualmente en la plataforma Netflix. Ambos personajes mantienen líneas aparentemente divergentes que están condenadas a entrecruzarse.

Mientras Olga Salanueva intenta marcharse también a Miami junto a su hija pese a las acusaciones de gusano hacia su marido, la acción retrocede cuatro años, de 1992 a 1988, entrando en escena un camaleónico y oscuro personaje. Gerardo Hernández -Gael García Bernal- provoca un giro de casi ciento ochenta grados a la historia, que comienza a ganar enteros debido a la misteriosa intriga que propone y que no debemos explicar aquí so pena de reventar importantes detalles del argumento.

El relato es una ida y vuelta compuesta por elementos de espionaje y contra espionaje, que pretende ser lo más aséptico posible en lo que a política se refiere, pero que se queda en inocuo. Tanto, como los propios personajes. Cada uno procede de distintos países latinoamericanos y todos ellos se esfuerzan, sin conseguirlo apenas, por hacer visible el acento cubano. Curiosamente, la única nacida en ese país, Ana de Armas, prácticamente solo tiene diálogos en inglés. Salen mejor parados García Bernal y, especialmente, Edgar Ramírez, que lo tiene más fácil con un personaje repetitivo en su filmografía, llevando al límite su cabello ensortijado y revuelto, su adusta personalidad y un tono monocorde.

Hay fragmentos del film que resultan muy atractivos. Assayas tiene experiencia y sabe como sacar partido a cada una de las secuencias, pero le cuesta construirlas de manera uniforme. La historia daba para un apetecible juego subterráneo de abyectos personajes en busca de un resultado satisfactorio para sus intereses. Cada uno de los personajes quiere dar un paso adelante: los mafiosos y capitalistas que ansían amasar dinero, otros aspiran a salir de la miseria, y en medio un conflicto de intereses entre países representados por facciones muy concretas que buscan la desestabilización.

Cualquiera de estos aspectos deambula por su lado. A la película le falta intensidad y nunca llega a las cotas que se imaginan a raíz de cada una de las escenas. Lo que tenía que ser un relato firme y compacto de una época historia marcada por el recelo y las intrigas se queda en una propuesta a caballo entre la disección de la época, aunque con algunos anacronismos, aspectos formales más cuidados y un claro aspecto de thriller. La combinación no llega a funcionar como un todo. Como cuando se trata de cubanear, queda el regusto de un cóctel demasiado soso a pesar de haberse mezclado productos muy sabrosos y de buena calidad.

From → Cine

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