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Judy and Punch (**1/2)

5 agosto 2020

Brujas y titiriteros

Una pareja de marionetistas persigue el éxito y salir del pequeño pueblo en el que residen. Sus actuaciones son aclamadas, pero el mérito principal es de Judy, algo que no gusta nada a su esposo. Punch es un personaje ambicioso y alcohólico que se cree el mejor de su generación. La tragedia no tarda en producirse.

En el siglo XVII había una gran tradición de marionetas en Inglaterra con personajes propios muy peculiares extraídos de la Comedia del Arte italiana, especialmente en zonas costeras. Aunque esta producción tiene capital mayoritario australiano, la acción se desarrolla en una localidad ficticia de las Islas Británicas llamada Seaside, a pesar de que se ubica lejos del mar. Sus habitantes esperaban que algún día las olas pudieran llegar hasta allí, e incluso se construyeron barcas ya olvidadas.

En ese pueblo es donde triunfan Judy y Punch con sus marionetas. Vivieron tiempos mejores, pero la afición a la bebida de él les obligó a regresar a la casa que ella heredó de su padre junto a dos sirvientes, la fiel criada Maude -Brenda Palmar- y su esposo Scaramouche -Terry Norris-, afectado de una demencia senil galopante. Los titiriteros llevan a cabo sus representaciones en un establecimiento local a la espera de que algún agente pudiera devolverles al circuito. Punch -Damon Herriman- se cree el mejor de su generación, aunque en realidad es Judy -Mia Wasikowska la que tiene más mérito.

La cineasta Mirrah Foulkes debuta con unos decorados que asemejan los habituales del cine fantástico y de terror de los años sesenta y con una historia original en la que mezcla comedia, drama y brujería. No exime una crítica social representada por los abusos que el personaje de Punch lleva a cabo en el teatrillo. Golpea duramente al muñeco que representa su esposa mientras el público jalea esos abusos, especialmente las mujeres.

La temática de la brujería queda representada por los ajusticiamientos que se llevan a cabo. Hay un día de la lapidación, en el que Mr. Frankly -Tom Budge-, una especie de alcalde, le cede el honor de lanzar la primera piedra al ídolo local, Punch. Se ejecuta a los acusados de brujería tanto por ese sistema como por la horca. Los tiempos era propicios a las acusaciones, muchas veces sin fundamento y esas acciones inhumanas para quienes no se había demostrado con certeza su culpabilidad.

Los protagonistas son padres de una pequeña criatura, que se le escapará por la ventana al titiritero cuando perseguía en estado de embriaguez al perro de sus criados porque le había hurtado unas salchichas. Cuando Judy llega de la compra y reprocha a su marido tal comportamiento éste la golpea sin piedad dándola por muerta y llevando su cuerpo al bosque. De inmediato, culpa a Maude y Scaramouche de haber matado a su esposa y haberse comido al bebé. Frankly da por bueno ese testimonio a pesar de las dudas de la autoridad local -Benedict Hardie-.

Afortunadamente, Judy no ha muerto y es recogida por una niña y otros compañeros que la llevan a un lugar ignoto del bosque donde muchas personas acusadas de brujería han conseguido establecerse huyendo de una justicia parcial. Entre ellos, el Dr. Goodtime -Gilliam Jones- quien, en su sapiencia, administra un brebaje a la protagonista que consigue recuperarse a duras penas. Esa especie de Corte de los Milagros no tiene una residencia fija. Cada cierto tiempo buscar un nuevo paraje donde establecerse. Esta vez, estaban en el lugar correcto en el mejor momento.

La propuesta es en ocasiones desigual, y se inclina por momentos a lo que no es. El crimen alterna con la comedia y el drama cuando, en realidad, busca aproximarse al gore. Se entrega finalmente a un mosaico de estilos que se evidencia también en el subrayado musical. A la partitura de Frank Tetaz se unen arreglos de temas que van desde Gladiator al celebérrimo Life is Life de Opus en una versión donde prácticamente solo se reconoce el estribillo y que sirve para acompañar los créditos finales.

Las críticas son evidentes, desde el abuso del hombre para con la mujer, los deseos de violencia y los amañados juicios por brujería tan habituales en la época. También se reflejan las huellas del alcohol y la prostitución encarnada por Polly -Lucy Velik-. Es la madre de dos gemelos que intenta sustituir a Judy tanto en la cama como en el trabajo de Puch y que se lleva igualmente sus correspondientes golpes. De todas formas, esas cuestiones no consiguen sobreponerse a la informal propuesta, destacando más los decorados y lo relacionado con los crímenes que apuntan a nueva injusticia.

From → Cine

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