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Zombi Child (**)

11 agosto 2020

Un pasado que se desmorona

En un internado exclusivo para chicas de Francia, la joven Fanny se hace amiga de Melissa, cuya familia procede de Haití.  En el país caribeño, gracias a ritos relacionados con el vudú, los capataces explotan a los nativos convertido en zombis, una tradición condenable que, aseguran, persiste hoy en día.

Sobrepasado el medio siglo de vida, Bertrand Bonello es uno de los cineastas franceses más incalificables. Su filmografía, con títulos como Casa de tolerancia y Nocturama nos muestra que siempre pretende ir más allá de la historia que refleja en la pantalla. Lo hace con mayor o menor acierto, pero es loable su deseo ofrecer algo distinto al de un relato lineal, incluyendo segundas lecturas. Este trabajo no mejora algunas de sus anteriores propuestas, pero muestra un espíritu crítico, tanto colonial como referido a la desintegración de su país en lo que afecta a la pérdida de sus valores más reconocibles.

Presentada en la Quincena de los Realizadores en el Festival de Cannes, que nadie se deje engañar por el título. Hay zombis, sí. Lo que no hay son vísceras, ni ataques indiscriminados, canibalismo, violencia gratuita, ni el terror considerado como literal. La acción se sitúa en dos frentes. En el siglo pasado haitianos convertidos en zombis gracias a ritos vudú son explotados para trabajar en los campos de caña. En época actual, nos adentramos en un internado exclusivo para chicas. Todas ellas tienen el denominador común de que algún miembro de su familia ha sido distinguido con la Legión de Honor.

En clase, una disertación de un profesor de historia -Patrick Boucheron- nos muestra las claves del pensamiento de Bonello. Critica el chauvinismo de sus congéneres. Principalmente, el deseo de estar en primera línea y en sostener que Francia ha conquistado al mundo gracias a unos valores impulsados por su Revolución que ahora se resquebrajan. Menciona a Napoleón, génesis y culpable de la situación actual. Mientras, un grupo de alumnas, entre las que se encuentra Fanny -Louise Lebeque- han formado una sociedad literaria, lo que les concede cierto grado de impunidad. Ella es una solitaria, soñadora y afectada por un amor imposible que se hace amiga de Mélissa -WislandaLouimat-, cuya familia emigró de Haití tras el terremoto de 2010 y que se muestra igualmente retraída.

Las dos vertientes del guion discurren de forma paralela. Nunca llegan a entremezclarse por mucho que ambas partes se vean afectadas. Tras la denuncia del colonialismo y advertir de la decadencia francesa, el autor, que también es responsable de la banda sonora, deriva hacia el amor en sus distintas facetas: el imposible, el platónico, el sensual y, sobre todo, aquel que se eleva cobre cualquier infortunio o adversidad. Está principalmente representado por Clairvius -Mackenson Bijou-, un haitiano esclavizado que mantiene su esperanza gracias a los recuerdos de su amada.

Los zombis que nos presentan en esta película están muy alejados de esos no muertos ávidos de carne o sangre humana que siembran por doquier la devastación y conllevan la violencia. Lejos también de Jacques Tourneur, por mucho que en síntesis les aliente la misma pasión, son personajes esclavizados como consecuencia de los ritos vudú, religión que todavía mantiene en su interior Mélissa y que accederá a ella por los ruegos de Fanny. Estos zombis, sin embargo, pueden regresar a la vida, a una nueva normalidad, que diríamos en estos tiempos. De todas formas, son pocos quienes consiguen esa regresión y aun en época actual se supone que se sigue adelante con esas prácticas.

La película mantiene unas bases muy firmes y se construye sobre cimientos sólidos. Otra cosa muy distinta es que lo que se cuenta se lleve a cabo de la forma más atractiva posible. Algunos monólogos, en especial los que sirven para apoyar la tesis de Bonello, terminan por ser difícilmente digeribles. El conjunto en general carece de la fuerza necesaria. El espectador espera algo más, pero nunca llega y solo la revelación final, que justifica la propuesta, provoca cierta sorpresa, no por ello esperada. Llegar hasta allí cuesta, principalmente por esa ausencia de acción que se entrevé en distintos pasajes y que no termina de consumarse.

From → Cine

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