Saltar al contenido

Antología de un pueblo fantasma (Repertoire des villes disparues) (**)

25 octubre 2020

Aldeas por deshabitar

Un joven de una pequeña localidad fallece en un accidente de automóvil y los pocos más de sus doscientos habitantes evitan hablar de las circunstancias del óbito. Eso no quita para que su familia está consternada y que el hecho haya afectado psicológicamente a su alcalde. De pronto, aparecen personas desconocidas.

En pleno debate sobre la despoblación del mundo rural, el veterano canadiense Denis Côté nos propone una historia que tiene que ver con ello. Parte de una novela escrita por Laurence Oliver, un autor de la zona de Quebec, al igual que el cineasta. La acción también se desarrolla en ese entorno. Concretamente en la pequeña localidad de Sainte-Irénée-le Neiges, que cuenta con poco más de doscientos habitantes. Su propio nombre nos remite a un entorno inhóspito, en el que la nieve es una constante.

Ya lo cantó José Feliciano en San Remo en aquella canción compuesta por Jimmy Fontana en la que hablaba de un pueblo sito en la colina, tendido como un pueblo que se muere. La pena, el abandono, son tu triste compañía. Algo parecido sucede con la aldea en la que se desarrolla ente film, que se inicia con un accidente de automóvil en el que fallece Simón Duré. Unos niños con caretas se llevan algo del siniestro. ¿el cadáver, sus pertenencias…? De inmediato, el autor se recrea en planos larguísimos de casas desvencijadas, de soledad, de aflicción. De un lugar, en fin, en vías de extinción.

Pasado el funeral, nadie quiere hablar de lo sucedido. Es como si se tratara de un suceso lejano perdido en la memoria. No quita para que la familia del fallecido esté consternada, y así lo demuestran Jimmy Dubé -Robert Naylor-, y sus padres Gisèle -Josée Deschênes- y Romuald -Jean-Michel Anctil-. No se queda atrás la alcaldesa de la villa, Simone Smallwood -Diane Lavallée-, muy afectada psicológicamente. El guion se aplica en diversos géneros, que pasan del drama social y personal al costumbrismo.

Denis Côté apuesta por narrar la historia de forma lánguida, hasta podríamos decir que pesada. En síntesis, muestra como un pueblo camina hacia su desaparición y mezcla ese drama con un terror que va en aumento hasta conseguir una mezcolanza que apenas camina hacia ningún sitio. Aparece una niebla y unos personajes desconocidos. Los muertos pasados se dejan ver sin interactuar. La película muestra interrogantes, pero no da soluciones. Deja que seamos nosotros quienes aventuremos las respuestas a sus preguntas.

La propuesta es descorazonadora si nos atenemos al futuro de localidades pequeñas, prácticamente aisladas. Están condenadas a convertirse en lugares fantasmagóricos en los que solo quedarán los espíritus de los antepasados. Ellos seguirán manteniendo una llama viva que no existe. La forma de contarlo es timorata por su lentitud. Se apuesta por una fotografía granulada, que causa el doble efecto de aproximación al documental, pero también de atemporalidad. La villa languidece, sus habitantes vuelven la cabeza y optan por el silencio. Solo los fantasmas de los muertos ocupan sus calles sin una meta fija y, lo que es más triste, sin cometido alguno. Un futuro agónico y macabro para la despoblación.

From → Cine

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: