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Una obra maestra (The Burt Orange Heresy (**1/2)

21 noviembre 2020

La herejía de color naranja

Un prestigioso crítico de arte conoce a una turista norteamericana y ambos se entregan apasionadamente. Sucede cuando él es invitado por un poderoso coleccionista para entrevistar a un pintor que lleva medio siglo apartado del mundanal ruido. A cambio, quiere que se haga con su última obra.

La novela de Charles Willerford transcurre en Florida, pero el cineasta italiano Giuseppe Capotondi, a quien le interesa sobre manera las historias neo-noir, ha trasladado el epicentro de su acción a orillas del lago Como. La cinta propone de inicio una reflexión sobre el mundo del arte. Cuando este aspecto se lleva al cine el resultado suele derivar en dramas inteligentes, con bastante altura intelectual en el guion.

Una obra maestra no es la excepción, aunque comienza halagando el papel de los críticos. Sin crítica no habría arte, llega a decir el protagonista, James Figueras -Claes Bang-. ¿Ocurre lo mismo con el cine, la literatura, el teatro o cualquier otra manifestación artística? Al protagonista de The Square le vemos preparar una conferencia ante un grupo de turistas norteamericanos interesados por la pintura. Son imágenes atractivas, casi poderosas, que se mantienen durante buena parte de la proyección.

Aparece esa chica que casi siempre se acerca al ponente al final de su disertación. Se trata de Berenice Hollis -Elizabeth Debicki-, y va por libre. No tarda en encamarse con James y ambos demuestran una excelente química y amor a primera vista. Tanto, que él la invita a que le acompañe a la mansión de un poderoso coleccionista, Joseph Cassidy, interpretado por un desconcertante Mick Jagger. Las riberas del lago Como serán la referencia desde ese momento.

Una vez en su destino, Cassidy se confiesa como mecenas de un artista singular, Jerome Debney -Donald Sutherland-, quien lleva apartado de la sociedad desde hace medio siglo. Le ofrece a su invitado una entrevista con él y a cambio tendrá que robar su último trabajo. Desde ese momento, lo que era una propuesta de altura se va desintegrando paulatinamente. El guion se arroja en brazos del thriller, desciende poco a poco el nivel intelectual y emerge el convencionalismo. Da la sensación de que interesa más el cuarteto de intérpretes que la propia historia.

Si escarbamos debajo del oropel hay detalles interesantes. Sobre todo, el personaje de Berenice, que parecía ser una mujer florero y se revela como puntal de la historia. En una brillante conversación con Debney le confiesa que era profesora en una pequeña localidad, pero quedó marcada por un escándalo. Imita el zumbido de las moscas. Lo hace muy bien, aunque de manera cargante. Será un elemento fundamental en una intriga en la que cada uno de los protagonistas no es lo que parecía. Ni siquiera el artista alejado de los focos.

El ambicioso James Figueras también experimenta ante las cámaras su transformación. Cuando queremos darnos cuenta, ese crítico de arte capaz de engañar a la audiencia con sus frases bien hilvanadas, es capaz igualmente de confundirnos a todos. Desde su forma de ser a su trabajo, pasando por la pintura que marca el título original: The Burt Orange Heresy. O, lo que es lo mismo, la herejía de la naranja quemada. Una huella, un dedo, y todo puede desvanecerse.

Los otros dos referentes no dejan de ser apariciones breves, pero necesarias. Cameos largos por parte de Mick Jagger y Donald Sutherland quien, con ochenta y cuatro años, sigue mostrando una solvencia interpretativa con un poso más que estimable. Colaboran a un conjunto que se debilita. La obra deja de ser maestra conforme avanza.

Probablemente, con un director que maneje la intriga de forma superlativa esta película podría haber sido un referente. Pensamos en Alfred Hitchcock, y no hacemos ascos al Brian de Palma de sus inicios. Una obra maestra es consistente hasta que le quitamos el envoltorio a sus personajes. Desde ese momento, el manejo debería ser más inteligente y proporcionar sorpresas mejor hiladas. Los decorados naturales del lago Como son un buen apoyo, como también la interesante partitura de Craig Armstrong.

From → Cine

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