Saltar al contenido

Mr. Jones (**1/2)

3 diciembre 2020

De dictadura en dictadura

El galés Gareth Jones se convirtió en periodista y cobró notoriedad al entrevistar a Adolf Hitler a bordo de un avión. Posteriormente viajó a Moscú para interesarse por el régimen de Stalin y tras eludir a las autoridades se adentró en Ucrania. Fue quien denunció en primer lugar la hambruna y el genocidio en la zona.

En 2015 se decidió llevar a la pantalla la vida de Gareth Jones, un galés al que encontramos como consejero de hombres influyentes, incluido el Jefe del Gabinete británico, antes de que perdiese su trabajo y se desplazase a Moscú. La septuagenaria polaca Agnieszka Holland, responsable de títulos como Europa, Europa fue contactada para dirigir un largometraje épico en el que se relata la vida del galés, centrándose principalmente en el holodomor, como se conoce al genocidio ucraniano a comienzos de los años treinta.

Jones se hizo popular por haber entrevistado a Adolf Hitler. Sucedió el 23 de febrero de 1933 en el Richthofen, el trimotor más rápido del mundo, que les condujo junto a Joseph Goebels a Frankfurt, ciudad en la que tuvo lugar la tumultuosa aclamación del canciller elegido como tal en Leipzig pocos días antes. Jones llegó a decir a los altos dignatarios de su nación que si aquel avión se hubiese estrellado la historia de Europa habría cambiado.

El guion de Andrea Serdaru Barbul muestre a Jones – como asesor de un lobby político. Recordemos que fue secretario privado del Primer Ministro Británico David Lloyd George y ejerció de reportero en el Western Mail, en Cardiff. Con esas credenciales fue como se presentó ante el líder del nazismo, un sistema del que alertó al entorno británico para el que desempeñaba su labor. En una Europa que veía con buenos ojos el régimen de Stalin decidió desplazarse a Rusia con la intención de entrevistarle. Tras su llegada a Moscú comprobó en sus propias la privación de libertades.

Se introdujo en el país gracias a la ayuda del corresponsal estadounidense Walter Duranty -Peter Sarsgaard-. Se trataba de un periodista que colaboró con el régimen del Kremlin y cuya labor sería denostada en el futuro, si bien no le fue retirado el premio Pulitzer que había conseguido con anterioridad. Se mostró mucho más cercana y comprensiva Ada Brooks -Vanessa Kirby-, personaje de ficción creado para este film en un ambiente de restricciones salvo para quienes eran adictos a un régimen nada tolerante y del que muy poco se conocía en el resto del mundo.

De todas formas, la intención del protagonista era desplazarse a Ucrania, lo que consiguió tras eludir a las autoridades soviéticas. Lo que vio fue impactante. La gente moría de hambre, los muertos se apilaban en carros que hacían las veces de improvisados coches fúnebres, e incluso advirtió como algunos se alimentaban de los cadáveres de los familiares fallecidos. La hambruna provocada por Iósif Stalin derivó en un auténtico genocidio, que se conoce históricamente con el nombre de Holdomor o Golodomor. Murieron entre 1,5 y 5 millones de personas. Las imágenes de estos pasajes contrastan con las de las orgías y excesos que se gastaban los jerifaltes de la Unión Soviética.

Agnieszka Holland contó con un reparto internacional, que incluye a Joseph Mawle como Georges Orwell, para dar más lustre a esta producción para la que no escatimaron recursos. La presencia en la pantalla del novelista se basa en la suposición de que la valentía de Jones fue el germen de Rebelión en la granja. A través de una cuidada producción, juega hábilmente con el color, dotando de un textura grisácea, casi blanco y negro, a las vicisitudes de Jones en Ucrania. Algunos de sus encuadres, muy del gusto de Terrence Malick son virtuosas, especialmente las que tienen que ver con el avance de la niebla y la nieve por unos parajes de por sí helados.

El relato muestra una factura clásica, aunque abunda en las reiteraciones. Podría haberse aligerado una historia, que no deja de presentar una fuerza descomunal por cuanto presenta al mundo un genocidio que conocíamos más por referencia y en el cine gracias a un documental sin demasiada difusión. El thriller político al que apuntaba da paso a un enaltecimiento de la figura del personaje principal, con lo que pierde atractivo, ya que no termina de componer con el acierto y el rigor necesarios el paisaje humano que rodea al protagonista.

From → Cine

Deja un comentario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: