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Wonder Woman 1984 (**1/2)

19 diciembre 2020

Aventuras en un entorno hortera

En plena guerra fría, Wonder Woman se enfrenta al empresario Maxwell Lord, que cuenta con la ayuda de Bárbara Ann Minerva. Se trata de una amiga de Diana Prince, alter ego de la protagonista que, como Cheetah, se revela como una arqueóloga que posee una fuerza y una agilidad extraordinarias.

Por fin tenemos la primera secuela de Wonder Woman entre nosotros. En Estados Unidos se ha estrenado en salas comerciales y también en HBO Max, que se ofrecerá al consumidor español cuando 2021 se encuentre en todo su esplendor. Claro que este tipo de películas hay que verlas en pantalla grande, que para eso están llenas de efectos visuales de última generación, grandes escenarios y acción casi sin límites.

En esta oportunidad hay un valor añadido, el regreso a los ochenta, y más concretamente al año orwelliano por excelencia. Esto significa que los hombres llevan riñonera, las mujeres se visten con ropas anchas y, en general, predomina el color chillón y el ambiente hortera. La re4creación temporal resulta suficiente por mucho que no sea epatante.

Patty Jenkins, que repite como directora, también es deudora de la idea general de la historia, aunque se nutre una amalgama de situaciones descritas en las historias gráficas. No evita el paisaje paradisíaco de Themyscira, ni tampoco a las amazonas más representativas. Por eso repiten Connie Nielsen, Robin Wright y Lynda Carter.

El mundo ha evolucionado y Jenkins no quiere que en ningún momento su personaje se convierta ni en una mujer florero ni en una heroína sin más miras que salvar el mundo a base de puñetazos. Quiere que su Diana Prince/Wonder Woman -Gal Gadot- sea ejemplo de paridad y represente la fortaleza femenina. No es necesario que se convierta en adalid del movimiento. Simplemente, que demuestre en la pantalla el empoderamiento femenino.

Por eso la encontramos trabajando como antropóloga en el Instituto Smithsonian de Washington. Allí conoce a una nueva compañera, Bárbara Ann Minerva -Kristen Wiig-, una mujer insegura que queda fascinada con Diana. Más tarde se revelará que su alter ego es Cheetah, que posee una fuerza y una habilidad extraordinarias al tiempo que se confirma como la gran rival de Wonder Woman.

Hasta ahí los dos personajes femeninos protagonistas. Los masculinos están representados por los actores Chris Pine y Pedro Pascal. El primero encarna a Steve Trevor, interés amoroso se Diana y que, presuntamente, había fallecido en la entrega anterior. Pascal -Maxwell Lord- es el villano del film. Se trata de un carismático hombre de negocios. Su mayor aspiración es hacerse con una gema que concede cualquier deseo.

Que se lo pregunten a Diana, que gracias a ella pudo recuperar a Steve. Únicamente su espíritu, ya que habitaba en el cuerpo de otro hombre, aunque su enamorada únicamente lo vea a él. A cambio de proporcionarte lo que desees, la piedra siempre se lleva algo a cambio, y no precisamente nos referimos a cuestiones materiales. Por ejemplo, cuanto más tiempo permanece Steve en el presente, más se debilita Diana, por lo que se encuentra más expuesta a sus rivales.

A lo largo de dos horas y media, asistimos a la evolución de la protagonista, que no es demasiada con respecto a la primera entrega. Eso sí, en WW84 hay menos acción y se procura un mayor entretenimiento. La comicidad de Kristen Wiig es decisiva para mantener el equilibrio del largometraje que, por otra parte, ofrece una historia simple. Mucho más, si tenemos en cuenta la relación de Pedro Pascal con su hijo. Demasiado tópica en relación a este tipo de personajes egocéntricos y acaudalados que vemos habitualmente en el celuloide.

Hay aspectos más sobresalientes, como la presencia de Gal Gadot, que demuestra ir más allá que una cara bonita y un cuerpo escultural. Eso ayuda, pero diluye las posibles críticas con su trabajo ante las cámaras. Destacan algunas secuencias de acción que, por sí mismas, podrían figurar en una antología de DC Comics. En general, debemos valorar los duelos entre Wonder Woman y Cheetah, especialmente el que tiene lugar en la Casa Blanca.

Tampoco debemos pasar por alto la presencia del avión invisible. Seguro que es la mayor sorpresa de una producción que tiene el mérito de ser la primera de súper héroes tras la aparición de la pandemia y el consiguiente confinamiento. Por lo menos, no está por debajo de la media de su factoría, si bien es cierto que tendemos a ser más benévolos por la situación sanitaria en la que nos encontramos y por lo que la película representa en ese contexto.

From → Cine

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