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Crash (***)

30 enero 2021
Crash

Morbo y sexo sobre ruedas

Una noche, James Ballard estrella su auto contra el de Helen y ambos son ingresados en un hospital. Poco después del choque los dos experimentaron una extraña atracción mutua. A partir de entonces, la vida de James se precipitará hacia un mundo oscuro y prohibido, dominado por el peligro, el sexo y la muerte.

En 2004 una película con este título, dirigida por Paul Haggis, se llevó tres Oscar, incluido el de mejor film. Ocho años antes, el canadiense David Cronenberg había obtenido el Premio Especial del Jurado en Cannes con esta producción, basada en una novela de J. G. Ballard, el mismo nombre del protagonista, encarnado por James Spader.

Para entonces, el cineasta se había alejado de títulos de terror comerciales, aunque dispusieran de fuerte presupuesto, como el caso de La mosca. Le preocupaban más historias extremas en las que la psique ocupase un lugar importante. Ese tipo de propuestas llegó a lo más alto en 1988 con Inseparables y, de alguna forma, la enlaza con Crash. En ambas hay un deseo de investigación del ser humano, pero también de obsesión. Morbo, sexo y muerte suelen ir de la mano muchas veces, aunque casi siempre necesitan un catalizador que encuentran aquí en los automóviles.

James Ballard es un productor de cine mientras que su pareja, Catherine -Deborah Kara Unger- está tomando clases de vuelo y sigue adelante con su trabajo de ejecutiva. Ambos se cuentan sus experiencias sexuales por libre y se excitan con ellas, hasta que un día James tiene un accidente de auto. Las consecuencias fueron muchos huesos rotos, una pierna fracturada en varios puntos y una larga recuperación.

El conductor del otro vehículo falleció en el acto, y había una mujer que está ingresada en el mismo hospital con la que se encuentra después de unos amagos sexuales en la habitación con su esposa. Cuando conoce a Helen Remington -Holly Hunter-, a ella le acompaña un tipo con la cara llena de cicatrices que se interesa por sus heridas. Se trata de Vaughan -Elias Koteas-, quien dará un giro a la vida del protagonista.

Helen y James comienzan a verse y hacen el amor en automóviles siniestrados. Disfrutan con ello. Juntos acuden a una representación sin trucos del accidente en el que falleció James Dean diseñada por Vaughan en colaboración con dos especialistas. Luego visitan la habitación donde trabaja ese extraño personaje que siente pasión por las colisiones de automóviles y prepara la recreación de la muerte de Jayne Mansfield. La casa en la que lleva a cabo sus macabros diseños está ocupada por Gabrielle -Rosanna Arquette-, otra superviviente, con señales en todo su cuerpo y necesitada de ortopedia en las piernas para desplazarse.

La sensación erótica provocada por los vehículos y lo que se puede hacer en su interior atrae no solamente a James. También a Catherine. Juntos especulan en la intimidad con posibles encuentros con Vaughan en unos asientos por los que habrán desfilado decenas de mujeres. Ambos cumplirán sus fantasías. En el caso de ella, con su marido al volante y muchas señales en su cuerpo tras una entrega pasional.

Crash se ha convertido en una película de culto con el paso del tiempo. Su temática sigue vigente en cuanto a que demuestra la dependencia del ser humano por todo aquello que le obsesiona o le atrae. No hay término medio. Es un largometraje que te apasiona o que detestas, y las dos partes tienen su punto de razón.

Los defensores, por el trabajo magnífico de dirección. Sacarles tanto partido a los automóviles no resulta fácil, y mucho menos en su interior. Los impactos parecen reales y las persecuciones por las autopistas son inquietantes. El abundante tráfico en los principales nudos de comunicación de Los Ángeles contrasta con los desguaces o los aparcamientos solitarios. La densidad de tráfico ayuda a comprender el estado de ánimo del protagonista y sus sensaciones en cada momento.

Aquellos que están en contra de este largometraje pueden aducir el ambiente cerrado, que no llega a ser claustrofóbico. Quizás, lagunas en el guion o el olvido durante buena parte del metraje del personaje de Holly Hunter. Incluso, la imposibilidad de que Vaughan pueda hacer las fotos que desee y moverse dentro de un accidente en el que los bomberos necesitan proceder a la excarcelación de las víctimas. Hay quien no entra en la temática principal, bien sea por rechazo, propia frustración o que, simplemente, descalifica el morbo causado por una obsesión sin tapujos.

From → Cine

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