Saltar al contenido

Mía y Moi (*1/2)

20 mayo 2021
Mía y Moi

Dos hermanos y dos amantes

Tras perder a su madre, Mía y Moi se refugian en una destartalada casa familiar en mitad de la nada. Con ellos, se encuentra Biel, el amante de Moi. Los tres, tratan de descansar y sanar las heridas. La llegada de Mikel, el novio de Mía provoca que la tensión aumente hasta desembocar en un acto de consecuencias irreversibles.

Este drama, que supone la ópera prima de Borja de la Vega, se desarrolla en una casa rural en medio de ninguna parte próxima al Mediterráneo. En ella se encuentra Mía -Bruna Cusí-, que recibe con una mezcla de amargura y placer la llegada de Moi -Ricardo Gómez-, que viene acompañado de su novio Biel -Eneko Sagardoy-. Los dos protagonistas acaban de perder a su madre y el varón ha recibido por ello un golpe muy fuerte que le ha afectado muy especialmente.

Los tres se desenvuelven con la libertad que no prohíben los dolorosos recuerdos y, sobre todo, la fuerte crisis nerviosa de Moi. La vida pasa despacio ese verano, con escapadas a una playa tranquila y solitaria a un cuarto de hora en coche. Los únicos sobresaltos son los que almacenan ambos huérfanos, con un padre supuestamente maltratador que les abandonó muchos años atrás. Mía es más fuerte, mientras que su hermano siempre se ha mostrado más débil y huidizo ante la adversidad.

La suya es una harmonía entre algodones hasta que llega un elemento perturbador, el ex novio de ella. Mikel -Joe Manjón- se atreve con bromas de mal gusto que llegan hasta el insulto. Todavía se cree un ascendente con respecto a ella y no duda en reclamar unos supuestos derechos. Provoca que la tensión vaya en aumento hasta que desemboca en un acto de consecuencias irreparables que cohesionará la interdependencia de los dos protagonistas que dan título al film.

Con un guion prendido con pinzas, que va dando señales de lo que sucederá más adelante, la película se resiente de un sonido no muy logrado y de una interpretación irregular. Pasar por una crisis no supone que el personaje en cuestión se muestre con un rictus constantemente apesadumbrado. Moi no se permite un solo momento de relax, ni en sus relaciones amorosas ni siquiera en el transcurso de la convivencia en la desvencijada casa rural en que se han dado cita.

Sólo la presencia de Mikel, que parece importunarle en demasía le hace reaccionar, aunque no de la forma más lógica. Tampoco por ello menos esperada. La historia avanza de forma muy pausada sin que a cambio se mastiquen las secuencias. Ese ritmo de vals lento se mantiene durante todo el metraje, incluidos los pasajes más trágicos en los que la acción también queda sublimada por la languidez de la puesta en escena.

From → Cine

Deja un comentario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: