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En un lugar salvaje (Land) (***)

11 junio 2021
En un lugar salvaje

Un espacio para no compartir

Hastiada de su vida, Edee decide retirarse a un bosque en las Montañas Rocosas con unos pocos víveres. Pese a que la belleza de su nuevo hogar es incontestable, sufre para lograr ajustarse a él, sobre todo durante el duro invierno. Un día es descubierta al borde de la muerte por un cazador local que logra salvarla. 

Al recordar alguno de los trabajos ante las cámaras de Robin Wright me viene a la cabeza la australiana Dos madres perfectas, y sin embargo es una actriz prolífica, habitual incluso en películas de súper héroes. Es entonces cuando recuerdas que en 1987 protagonizó La princesa prometida y valoras mucho más que, sobrepasados con creces los cincuenta años, haya debutado en la dirección con el pulso firme y el atractivo de esta producción.

Ante todo, es una propuesta madura, en la que los silencios y los planos intimistas dicen mucho más que las palabras. Hay dolor a lo largo de hora y media. Es un dolor interior, que es todavía mucho más cruel, aunque más llevadero para el espectador. Wright lo describe de forma admirable, expresándolo como actriz y también con sus encuadres. Recurre a los primeros planos para contrastarlos con la naturaleza propia de las Montaña Rocosas, bien reflejada por el fotógrafo Bobby Bukowski.

A un lugar apartado decide retirarse Edee Holzer. Su rostro, y sus ojos en particular, no enmascaran una tragedia. Tiene inclinaciones suicidas y visita a un psiquiatra para que sepamos que no desea compartir nada con nadie. Lo hizo en su momento, pero ha llegado la hora de encapsularse en una esfera imaginaria. Su hermana Emma -Kim Dickens- está pendiente de ella hasta que la protagonista arroja el teléfono móvil a una papelera, vende todo y decide adquirir una propiedad en medio de ninguna parte.

Se instala en ella dispuesta a reformarla en lo posible, solo con unos cuantos víveres y con la petición al hombre que le ha llevado hasta allí de que venga alguien a recoger su automóvil de alquiler. No atiende la recomendación de que es inseguro quedarse allí sin un medio de locomoción. La decisión está tomada. El lugar es bello, pero a ella no le importa. Si le llega la muerte, que sea cuanto antes.

No sabe pescar ni cazar. Sus habilidades son escasas y ante los primeros contratiempos está decidida a suicidarse. Aunque sale de esa depresión se encuentra con un invierno duro, animales feroces que la acechan y problemas inesperados que la dejan sin sentido y a punto de perecer. In extremis es salvada por un cazador, Miguel Borrás -Demián Bichir-, a quien acompaña una enfermera nativa, Alawa Crow -Srah DawnPledge-. Desde ese momento se demostrará que todos necesitamos a alguien.

Miguel y Edee parecen almas paralelas. Ambos tienen una evidente pena interior. Parecen vacíos por dentro. Gracias a su encuentro conocemos detalles de la vida anterior de ella, de su drama al perder a su marido y a su hijo, a quienes hasta entonces habíamos visto en cortos flashbacks que se reproducían en su mente. El cazador, que le enseña algunos trucos para sobrevivir, pasó por un trance similar. Al son de Everybody Wants to Rule the World, de Tears for Fears, ambos son conscientes de que deben abrirse a los demás.

Aun así, no nos fiamos en demasía. El suicidio es una amenaza a cada paso. Lo advertimos en dos interpretaciones poderosas, especialmente la de Robin Wright, con una gama de matices que deja muy atrás a la actriz y directora de varios capítulos de House of Cards. Su mirada perdida sobre un acantilado, sus temores ante el lado más salvaje de la naturaleza y sus reservas con lo demás elevan su tono interpretativo hasta el sobresaliente.

En la película valoramos más los silencios que los diálogos. Especialmente, en una parte final más condescendiente, cuando Edee afrontará el reto de recuperar una vida que había perdido. Si no fuera por Miguel es seguro que no sobreviviría al invierno, y sin embargo ambos encuentran el apoyo necesario para seguir adelante. No necesitan que prenda la llama del amor ni emergen como sus respectivos ángeles de la guardia. Simplemente, son necesarios en el momento más oportuno.

From → Cine

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