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Space Jam: Nuevas leyendas (Space Jam: A New Legacy) (*1/2)

18 julio 2021
Space Jam: Nuevas leyendas

Baloncesto en la cumbre

La super estrella de la NBA, Lebron James, queda atrapado junto a su hijo Dom en un espacio digital de una fuerza todopoderosa conocida como A.I. Para regresar al mundo real deberá unir sus fuerzas con los personajes de los Looney Tunes para enfrentarse en un partido de baloncesto a los campeones digitalizados por A.I.

Nada menos que tres lustros han pasado desde que Michael Jordan protagonizase una película en la que tenía que aunar sus esfuerzos con los personajes de los Lonely Tunes para ganar un partido de baloncesto a un equipo que, sobre el papel, era mucho más poderoso. El éxito comercial fue muy superior a sus virtudes cinematográficas, y lo mismo sucedió con el videojuego correspondiente.

En ambos casos iba mucho más allá de simples canastas o lanzamientos de tres puntos. La presencia de atajos, bonus y lugares que permitían encestar de manera casi milagrosa suponían incrementar sustancialmente el casillero a favor. El espíritu y las líneas maestras se mantienen en esta entrega, aunque absolutamente remozada y adaptada a los tiempos que corren.

Se podría haber utilizado mejor al propio Jordan, relegado a un cameo. En su lugar se ha optado por su heredero en las canchas, Lebron James, al que se ha rodeado de una familia diferente a la suya real. El cuatro veces MVP de la NBA quiere extender su carrera hasta que pueda saltar a las canchas junto a su hijo mayor, Bronny. En el film quiere que el pequeño Dom -Cedric Joe- se dedique al deporte por mucho que se muestre más inclinado, y como un auténtico experto, a la creación de videojuegos.

Dos hechos destacan en los primeros compases. El primero es el repaso a la carrera de Lebron, no exenta de críticas a sus cambios de equipo y el regreso a Cleveland. No fue necesario hacerlo con su predecesor. El segundo es el autobombo y la extrema publicidad que se hace en la pantalla de los productos y los personajes de Warner. Como si a estas alturas necesitasen dar un empujón a su mechandising. Hasta se recuerda a Casablanca con Sam, el dibu, sentado al piano de Rick’s Café.

El paso del tiempo se pone de manifiesto en los motivos que impulsan a un enfrentamiento desigual entre un conjunto de jugadores fornidos, de aspecto invencible, contra una animosa escuadra capitaneada por el profesional de turno y en el que se integran los Lonely Tunes con Bugs Bunny a la cabeza. Los guionistas han encontrado una excusa perfecta en la inteligencia artificial. Incluso han creado el término serviverso para definir la interacción de diversos mundos, en paralelo con el multiverso de Spiderman.

Cuando Lebron y su hijo acuden a la sede de la Warner, descartan el proyecto presentado por una creación virtual llamada AI-G Rhythm -Don Cheadle-. Despechado, logra secuestrar a Dom y convierte a los dos humanos en personajes animados. Advierte a James que la única forma de que regresen al mundo real es ganando al baloncesto a su equipo de creaciones virtuales. Si consiguen hacerlo por las buenas, AI es lo suficientemente malvado para imponer sus propias reglas y restar beneficios a los contrarios.

Gracias a Bugs Bunny, consigue reclutar a los Lonely Tunes. Incluso a Lola Bunny, que apareció por primera vez en la cinta de 1996 y que cobra un especial protagonismo en esta entrega. Las críticas arrecian sobre el director, Malcom D. Lee, por restarle buena parte de la sexualidad inicial. De todas formas, se trata de un personaje con el que camina la polémica, amplificada por quienes le han puesto voz en los distintos idiomas. Zendaya lo ha hecho en el original y Lola Índigo en España, aprovechando un videoclip junto a Don Patricio más subido de tono.

Si la película funciona es porque es fiel al espíritu de los Lonely Tunes y porque Malcom D. Lee ha impuesto un ritmo vertiginoso. Todos sabemos como va a terminar la historia, pero si el desarrollo es muy entretenido es gracias a los personajes de animación. Lebron James es más atractivo como dibujo que como intérprete. Le falta la ductilidad que muestra sobre el parqué y, desde luego, no tiene el carisma ni la atracción que Jordan ejercía sobre los espectadores.

From → Cine

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