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Josee, el tigre y los peces (Josee to Tora to Sakana-tachi – Josee, the Tiger and the Fish) (***)

11 septiembre 2021
Josee, el tigre y los peces

Sueños, mar y romance

Josee es una chica que ha estado postrada en una silla de ruedas desde su infancia y habita en su propio mundo de pinturas, libros e imaginación. Un día, cae por una pendiente y solo la oportuna aparición de Tsuneo evita que se estrelle contra el suelo. Tsuneo estudia biología marina con el sueño de ver algún día a un pez fantasma que vive únicamente en México.

La ópera prima de Kotaro Tamura, que había volcado su trabajo en series animadas para la televisión, se basa en un relato corto de Seiko Tanabe. Está protagonizado por una joven impedida de 24 años llamada Josee y por un estudiante universitario de biología marina de nombre Tsuneo. Ambos tienen un encuentro casual, cuando la joven está a punto de estrellarse al final de una pendiente y él consigue salvarla.

Tras ese incidente, la abuela de Josee decide contratar al salvador de su nieta a tiempo parcial. Ha de estar con ella durante dos horas diarias con la obligación de no sacarla nunca al exterior. La mujer es sobreprotectora y no desea que su descendiente se enfrente a ningún peligro. Eso ha convertido a la protagonista en un ser inmaduro y emocionalmente infantil. A cambio, es muy imaginativa y muestra un talento especial para la pintura. Por su parte, Tsuneo tiene la pretensión de ver algún día un pez naranja que habita únicamente en México.

Es inevitable que del roce surja el cariño a pesar de las veleidades de la chica. Es egoísta y exigente. Trata a su cuidador como si fuera su siervo, pero éste, impertérrito, no cede un ápice hasta que, por fin, lleva a Josee al mundo exterior. De esta forma, se potencia un romance que mantiene una línea constante a lo largo de todo el film. Hay más azúcar que problemas en esta producción animada dirigida a un público adulto. Se sigue con admiración gracias a su bella puesta en escena, aunque resulta empalagosa en su desarrollo.

Tamura consigue secuencias bellísimas, con unos dibujos exuberantes, principalmente debido a los cerezos durante el período otoñal. Tampoco tienen desperdicio las imágenes de los insectos revoloteando alrededor de las luces. Hay pasión, delicadeza y, por supuesto, un talento innegable en este trabajo.

Aunque pudiera parecer un pegote en el título, el tigre aparece durante una visita al zoológico y se encuentra cara a cara con Josee. Es una imagen que le sirve al autor para demostrar que la vida está llena de belleza, pero también de peligros. Es una tesis que se prolonga en la historia por mucho que su insistencia en ella sea bastante sutil.

Mientras, nos quedamos con los peces, el que desea ver Tsuneo con sus propios ojos. Asimismo, el que afecta a un sueño, que bien pudiera ser de cada uno de los dos miembros de la pareja, en el que Josee parece una sirena nadando por las aguas oceánicas. Ella quisiera verse así, al igual que lo desea su enamorado.

Esta es la segunda vez que este relato de Tanabe se adapta a la pantalla grande. Tanto este film como el homónimo de 2003, dirigido por Isshin Inudô, pecan de forzar el afecto sobre la persona discapacitada. Inicialmente, parece una carga, que se atempera por el talento de Josee y por un romance que parece destinado a descarrilar. En esta oportunidad no se cargan las tintas, pero queda la duda.

From → Cine

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