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Petite maman (****)

25 octubre 2021
Petite maman

El candor infantil

Nelly tiene 8 años y acaba de perder a su abuela. Mientras ayuda a sus padres a vaciar la casa en la que su madre creció, explora con intriga el bosque que la rodea, donde su mamá solía jugar de pequeña. Allí Nelly conoce a otra niña de su edad y la inmediata conexión entre ambas da paso a una preciosa amistad.

En menos de hora y cuarto se puede contar una historia que, además, no deja lagunas sin rellenar. Se pudo apreciar en el pasado Festival de San Sebastián y, previamente, en el de Berlín. En la ciudad germana compitió en la sección oficial y ganó el premio del público, muchas veces más importante que el gran premio de cualquier certamen debido al reparto político de sus jurados. Tras del éxito de Retrato de una mujer en llamas, la cineasta francesa Céline Sciamma sorprende con un relato íntimo sobre el paso de la niñez a la pubertad.

Advertimos algo especial en la pequeña Nelly -Joséphine Sanz-, de tan solo ocho años. Se va despidiendo de los internos, habitación por habitación, del lugar en el que falleció su abuela. En el camino hacia la vivienda de la difunta, vemos un comportamiento propio de su edad, la conexión con su madre y el lamento por no haberse despedido de su familiar como debiera. Sentimiento que, por otra parte, todos albergamos tras la marcha de un ser querido. La siguiente meta es ayudar a sus padres a vaciar la vivienda.

Es observadora. Quiere ver la habitación de su madre y pretende, como hizo ella cuando era niña, construir una pequeña cabaña en el bosque adyacente. Comienza a advertir que las relaciones de sus mayores no son una balsa de aceite. Más bien una montaña rusa. En uno de sus paseos por los alrededores se encuentra con Marion, una niña similar a ella y de su misma edad. Está interpretada por Gabrielle Sanz, hermana en la realidad de la protagonista.

Juntas construyen la cabaña que deseaban y entre juegos y confidencias llegamos a un epicentro mágico que tiene su cénit en el muñeco con el que se transforman en madre y la inocente declaración de amor de una a la otra. Lo importante es que Nelly vivirá una aventura emocional en la que conectará directamente con su progenitora una vez que descubre su pequeño mundo cuando contaba con su misma edad.

El relato de Sciamma rezuma poesía. Es original y tiende a lo críptico. Sin embargo, cuando se analiza, todo el rico universo del personaje central se abre a nuestros ojos a borbotones. La autora apenas necesita unos personajes que se pueden contar con los dedos de la mano para hablarnos de una pérdida, de las complicadas relaciones de pareja y del despertar infantil. Una pequeña y fascinante maravilla satisfactoria que roza la obra de arte. Un Espíritu de la colmena muy particular.

From → Cine

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