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La vida secreta de los árboles (Das geheime Leben der Bäume ) (***1/2)

1 noviembre 2021
La vida secreta de los árboles

Ellos también son seres vivos

Cuando Peter Wohlleben publicó su libro «La vida oculta de los árboles» en 2015, rápidamente entró en las listas de bestsellers. Este guarda forestal, que terminó por abandonar su trabajo, escribió vívidamente sobre su experiencia acerca de cómo los árboles pueden comunicarse entre sí, tesis que se explora en el documental.

Una vida consagrada a los árboles. Esta es la enseñanza que puede extraerse de este documental firmado por Jörg Adolph y Jan Haft acerca de una pasión. La que Peter Wohlleben muestra por los árboles y su entorno. Era un guarda forestal que gozaba de un empleo para toda la vida en un espacio reservado a la silvicultura, pero empezó a interesarse por aquellos ejemplares que cuidaba. Por amarlos. Al comprobar in situ acciones del hombre que parecían ir en contra de la naturaleza decidió abandonar su empleó.

Ha escrito más de una docena de libros, y entre ellos destaca el que da título a este trabajo cinematográfico que, desde el mismo momento de su aparición en las tiendas, se convirtió en un bestseller. Hay que emplearse muy a fondo para encontrar un personaje que muestre tanta dedicación y empeño por una causa como este alemán. Gracias a sus desvelos el distrito forestal de Hummel, donde se focalizó su empleo, volvió a ser rentable.

Con unas imágenes bellísimas, respaldadas por la fotografía de David Schoenauer, este largometraje es una loa a su protagonista. No en vano participó en el guion. Pese a ello, hay que agradecerle las enseñanzas que nos revela sobre los bosques. Lecciones, en algunos casos controvertidas, que van mucho más allá de la creencia, casi siempre superficial, que tenemos sobre estos seres vivos. Un ejemplo más de los autores de esta producción, que en sus anteriores documentales también ensalzaron la figura central de los mismos.

Por ejemplo, manifiesta Wohlleben que los ejemplares de los bosques se comunican y se ayudan entre sí. Saben lo que necesita cada uno de su especie y los cuidan con especial mimo, desde enraizar hasta no solaparse en las copas para permitir la entrada necesaria del sol. Actúan como una comuna. Mejor dicho, como una familia en la que cada miembro se muestra solícito ante cualquier enfermedad de otro de sus componentes. Como esta, son muchas las enseñanzas que contine este film.

Su protagonista, aquejado de una enfermedad cardíaca desde la pasada década, organiza tours, simposios y ofrece conferencias para alimentar el amor por los árboles. Consigue que una pequeña zona de Alemania sea representante de un gran macrocosmos afectado por la tala indiscriminada, la industria maderera, el cambio climático y la ignorancia. Sus curiosas advertencias acerca de la regeneración silvestre resultan, cuando menos, de sumo interés.

Lo que no se puede obviar en esta propuesta es la etiqueta de un evidente egocentrismo. Lo que se nos cuenta, a la vez que las imágenes, es tan sorprendente como atractivo. No obstante, se mira demasiado al ombligo. Wohlleben, el hombre que es devoto de los árboles, parece surgido de una antología de súper héroes que sabe dar con la tecla exacta en cada momento. Hay un cierto componente de arrogancia que acompaña a la pasión que muestra en cada secuencia. Un pequeño defecto dentro de un material relevante.

From → Cine

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