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La puerta de al lado (Nebenan – Next Door) (**1/2)

19 noviembre 2021
La puerta de al lado

Conversación de café

Daniel es un conocido intérprete que de camino al aeropuerto se acerca al bar de siempre para repasar el texto y tomar un café tranquilamente sin darse cuenta de que un vecino viene siguiéndole de cerca. En el bar, el hombre demuestra tener información íntima sobre la vida del actor y su familia.

Dos vecinos, un pub nada elegante de Berlín y una conversación. Son las claves de la primera película dirigida por Daniel Brühl. El germano-español interpreta a un conocido actor con su mismo nombre que se desplaza al aeropuerto para asistir en Londres al castin de un film de súper héroes que puede reportarle jugosos beneficios económicos. Antes, se detiene en el bar de siempre para tomar un café y repasar el texto sin advertir que desde su casa un vecino sigue sus pasos.

El encuentro entre ambos se produce ante la atenta mirada de la propietaria del establecimiento –Rike Eckermann-. Salen a relucir cuestiones acerca de la extinta Alemania Oriental, así como algunas connotaciones políticas en las que surgen brevemente los nombres de Helmut Kohl y de Angela Merkel. Pero lo más importante es el poco conocimiento que tenemos de la gente que vive a nuestro lado, así como la enorme diferencia entre la vida pública de un personaje famoso y lo que sucede en privado.

El vecino se llama Bruno -Peter Kurth- y después de haberse reciclado en su trabajo ahora se desenvuelve en un call center. Tiene información suficiente de Daniel, su esposa, sus hijos y la mujer que se encarga de ellos. Incluso conoce al dedillo su trabajo, los proyectos futuros y, por supuesto, los movimientos y saldos de sus cuentas bancarias. Está claro que no se trata de un encuentro casual, pero sí que se transforma en una experiencia incómoda en la que se pasa de la comprensión al odio con todo un abanico de matices.

Semejante al juego del gato y el ratón, Bruno tiene siempre un as en la manga para perturbar a su interlocutor. Cuando todo parece calmarse surge una nueva aportación, demostrada con suficientes pruebas, como para que la conversación vuelva a un punto en que parece muy fácil descarrilar. Recapacitar sobre que alguno de nuestros vecinos tenga tanta información sensible de nosotros puede llevarnos hasta la locura.

El debut de Brühl como director es notable. La empresa no era fácil si tenemos en cuenta el aspecto teatral que se enmarca en un diálogo entre dos personajes. Mueve con acierto la cámara y busca planos diferentes que alternar con el cara a cara para ofrecernos sensación de movimiento. Si en ocasiones no lo consigue es porque el guion no está ajustado en todos los pasajes y porque, a veces, a la historia le falta profundidad y acidez. Hay un par de salidas al exterior, al margen de la secuencia inicial, y resultan gratificantes.

From → Cine

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