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Día de muertos (**1/2)

18 abril 2022

El gran deseo de Salma

En la pequeña localidad de Santa Clara una huérfana quiere saber todos los detalles inherentes a sus padres. Para ello, el Día de Muertos consigue traspasar un portal, en compañía de sus dos mejores amigos, e introducirse en el inframundo. Su presencia desencadena el final de una valorada tradición para su pueblo.

Inicialmente, este largometraje animado, realizado íntegramente por ordenador, debería haberse estrenado de cara a las Navidades de 2018, pero la irrupción de Coco, con una temática semejante, aconsejó posponerlo.  Ambas producciones tienen como núcleo central el Día de Muertos, una festividad que se celebra en México con la llegada del mes de Noviembre y que tiene su origen en los pueblos precolombinos.

La tradición impone un altar dedicado a los antepasados que ya no están con nosotros, incluida una fotografía y las viandas que más les gustaban en vida a los finados. De esta forma, pueden regresar como espectros entre nosotros aunque solo sea por veinticuatro horas. Son abrazos espirituales, únicamente, pero que reconfortan a unos y otros. Como excepción encontramos la localidad en la que habita la pequeña Salma, de solo seis años, quien no tiene a nadie para evocar. Es huérfana y su mayor esperanza es conocer a sus padres y saber de su paradero.

Las diferencias con el filme de Pixar saltan a la luz. La protagonista ahora es una chica y su gran obsesión no se encamina a continuar una tradición o cumplir el sueño del triunfo. El sentimiento de la puesta en escena de Carlos Gutiérrez Medrano es mucho más intimista, pero aun siendo más sugerente resulta menos atractivo. También hay una abuela que se opone a las intenciones de su nieta, quien diez años después de su presentación, gracias a un vendedor que le proporciona un amuleto y un libro, encuentra en un castillo el portal para acceder al inframundo.

Su abuela le reprochaba esa intención de penetrar en el más allá. También le había prohibido desde siempre elevar el correspondiente altar puesto que un hechizo impedía a la Muerte llevarse a los habitantes de Santa Clara. Sus seres queridos no solo regresaban con noviembre. En esa localidad podían fundirse con sus familiares y sus mascotas, aunque no exhibieran un aspecto absolutamente corpóreo y sí lo hicieran como espectros.

Diez años después, en compañía de sus dos mejores amigos del hospicio, Jorge y Pedro, se adentra en un mundo mucho más colorido y lleno de fantasía. Los transportes son muy diferentes a los que nosotros tildamos de habituales y la gente se mueve a otro ritmo. En su deseo de dar con el paradero de sus padres, Salma conoce a un personaje muy particular. Si la historia propicia el amor filial y el compañerismo, ahora surge el rencor. Algunas almas no son lo buenas que debieran, pero esa en concreto, representada por una especie de hechicero, quien vengar una dolorosa pérdida.

Las referencias a las costumbres tradicionales mexicanas son constantes en este guion, incluidas las famosas Catrinas inmortalizadas por Diego Ribera. Esos guiños al folclore local se evidencian con los nombres de los amigos de Sara y su particular vestimenta. Es llamativo que la primera versión fuese registrada en 2007 y que más de una década después la haya llevado a término la empresa Metacube, situada en el municipio de Zapopan, perteneciente al Estado de Jalisco. Suponemos que las distintas versiones han servido para encontrar ciertas semejanzas con la segunda parte de Harry Potter y las reliquias de la muerte.

El colorido del inframundo es, además de brillante, atractivo. De todas formas, El libro de la vida, producida por Guillermo del Toro, ofrecía una paleta de colores más seductora, incluso, que Coco, aparte de unos decorados abigarrados y espesos que, en algunas ocasiones, se nos antojaban aplastantes. La producción mexicana es más lineal y hasta podríamos decir que lógica. A cambio, la historia se vuelve un poco más farragosa y es difícil de seguir por parte de los más pequeños. Tampoco ayuda la canción estrella, que suena en la parte final, si bien no debiéramos levantarnos de la butaca antes de los créditos finales porque la proyección nos depara una sorpresa.

Entre referencias a títulos de la llamada Edad de Oro del cine mexicano, el clímax central representa una de las notas más destacadas. Funciona mucho mejor que la presencia de Pedro y Jorge. En su punga por traer de vuelta a Sara al mundo de los vivos antes de que se queda atrapada para siempre, intentan aportar la nota cómica. Deben ser quienes desengrasen una acción que por momentos se antoja próxima al thriller. Su humor es muy convencional y no alcanza las notas esperadas.

From → Cine

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