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Vacaciones con mamá (Larguées) (1/2)

30 julio 2018

¿Mejor solos o en familia?

Rose y Alice, dos hermanas muy diferentes, deciden llevar a su madre de viaje a la isla Reunión con motivo de su sesenta cumpleaños. Al mismo tiempo, pretenden levantarle el ánimo después de que su marido la hubiese abandonado por otra mujer más joven.

Nos encontramos con François –Miou-Miou-, una mujer deprimida porque, a punto de convertirse en sexagenaria, ha tenido que sufrir que su marido se haya ido con otra más joven. Tiene dos hijas: Rose –Camille Cottin-, una cantante despreocupada y sin ataduras y, Alice –Camille Chamoux-, ama de casa pendiente hasta el último detalle de su hogar, y aparentemente insustituible. Mientras la primera apenas tiene contacto con la familia y llama a su madre apenas un par de veces al año, ella parece absolutamente dependiente de su progenitora. Sigue siendo el paraguas en el que se cobija.

Con la proximidad del sesenta cumpleaños de François, las dos hermanas deciden irse con ella unos días a un complejo de vacaciones de la isla Reunión. En el transcurso del vuelo Rose, que tiene sus más y sus menos con otro viajero, Sébastien –Thomas Scimeca-, a quien compaña su hijo Félix –Elliot Daurat-, recibe un mensaje de texto de su padre advirtiéndola de que pronto tendrá un hermanito. Tras hablarlo con Alice, deciden no contárselo a su madre, aunque se enterará poco después agravando su depresión.

Lo que se encuentran en la isla Reunión es lo típico en un club de vacaciones al que se desplazan familias, parejas o recién casados. Un paraíso para curar la depresión. No hay un conserje como tal pero sí chicos para todos, como el atractivo barman Thierry –Johan Heldenbergh-, el multiusos Carlomagno –Youssef Hajdi-, que tiene la responsabilidad del ejercicio físico, y Lily –Olivia Côte-. En cuanto a las tres mujeres, la mayor no encuentra alicientes, el ama de casa solo piensa en sus hijos, y la que detenta un espíritu libre parece fuera de lugar hasta que termina en la cama con Thierry, playboy que no suele repetir amantes. Tres personalidades distintas para una comedia que tiende al optimismo.

Con ese panorama, al día siguiente Rose le propone al atractivo y maduro barman que saque a bailar a su madre en la fiesta de la noche. Le ofrece diez euros a cambio de que puede aportar un poco de alegría. Nada más. En una interpretación de karaoke, que significa el punto álgido del film, Thierry y François interpretan Parole, parole, remedando a Alain Delon y Dalida. Con una pequeña diferencia, puesto que ella improvisa una letra ácida que haría las delicias de Pimpinela. Es el punto de arranque de unas horas mágicas que desembocan en un dulce romance entre el animador y la turista, algo contra lo que se rebela su hija célibe mientras que Alice se pregunta los motivos por los que ella no interesa a los hombres.

Eso es todo. Lo que sucede se ve venir y la supuesta gracia, exceptuando el tema musical, se queda en el tintero debido a un guion superficial y a puesta en escena plana de Eloïse Lang. Las tres actrices protagonistas están muy por encima de sus personajes, y nos quedamos con estas últimas producciones del cine francés que recupera a intérpretes que otrora fueron jóvenes destacadas y que parecían haberse olvidado. Miou-Miou, por ejemplo, tiene las tablas suficientes como para transmitir el estado de ánimo de François sin esforzarse demasiado. El resto, salvo un par de coreografías muy por encima de la media, resulta absolutamente olvidable.

Esto tipo de propuestas suelen ser políticamente correctas y, salvo que se deje volar extremadamente la imaginación, apenas aportan novedades. Estas vacaciones, por ejemplo, no superan las que prepararon en Ecuador Goldie Hawn y Amy Schumer en Descontroladas-Snatched, 2017-, algo que parecía impensable dada la calidad del film de Jonathan Levine-. Ni siquiera se aprovechan los paisajes del entorno. Sabemos que es la isla Reunión porque lo dicen al comienzo, pero el escenario se salva de forma bastante pedestre con tres palmeras, una playa y algo de mar.

Las actividades parecen entresacadas de cualquier viaje del INSERSO a un hotel del Mediterráneo. Se supone que hay corales, que se puede nadar con tiburones, pero todo se queda en un par de fiestas con atuendos predeterminados y los bailes al son del DJ cuyo oficio también recae en Carlomagno. Las próximas vacaciones, solos o en familia, las reservaremos en otro lugar o, cuando menos, en un complejo diferente. Mientras, hay que salvar a mamá.

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From → Cine

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