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918 Gau (6/10)

2 octubre 2022
918 Gau

 Tiempo de condena

La directora de la película fue encarcelada en 2007. De aquellos días conserva algunos recuerdos: las interminables vueltas por el patio, los campeonatos de natación, el periplo carcelario… Tras pasar 918 noches encerrada registra en una grabadora sus recuerdos y sus dudas que se van desplegando a modo de una memoria fragmentada.

Este debut cinematográfico de Arantza Santesteban se ha convertido en uno de los documentales más premiados del año. Narra sus recuerdos desde que fue encarcelada en Zaragoza el 4 de octubre de 2007 por su pertenencia a Batasuna, partido político declarado ilegal por su vinculación a la banda terrorista ETA, y tras una sentencia dictada por el juez Baltasar Garzón. Pasó 918 días en prisión, número que da título a este trabajo, ultimado bastante tiempo después de que hubiera sido puesta en libertad.

El impulso para el rodaje se lo proporcionaron las cartas de ánimo recibidas cuando estaba en el penal. A su salida, comenzó a registrar en una grabadora sus recuerdos. Finalmente, cuanto leyó las epístolas, el documental tomó carta de naturaleza. Para ultimarlo se encontró con una serie de problemas. El principal, la falta de imágenes durante su cautiverio. La solución pasa por utilizar las escasas fotografía del interior de la cárcel y las instantáneas tomadas fuera por amigos o familiares.

Un relato fragmentado

La narración final es absolutamente segmentada. Desde las fotocopias de la condena hasta su día a día en la calle. Siempre en primera persona, recuerda las vueltas alrededor del patio, pruebas de natación y otras cuestiones inherentes a su etapa en prisión. Memorias que se alternan con el disfrute de la libertad, e incluso secuencias que parecen pertenecientes a otro ensayo. Entre ellas, la entrega amorosa de dos mujeres en una habitación. En todo caso, hablamos de una experiencia muy personal y sin apenas concesiones.

Un film en dos épocas, la de la reclusión y la de la actualidad. Ambas se fusionan con mérito, añadiendo a las reflexiones del presente con los recuerdos del pasado. Huye casi siempre de acentos políticos. La autora busca más su propio intimismo y lo reconduce con sensibilidad. Se aleja de la idea de ser una heroína, y si en los bares u otros negocios no le cobran lo consumido por su lucha política, se desmarca de ello. Cambia de ubicaciones y busca el anonimato. No lo consigue del todo por culpa de esta propuesta, a veces desgarradora, y siempre imprevisible.

From → Cine, Documental, España

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