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Bar bahar (In Between) (***)

21 noviembre 2016

Tres mujeres palestinas con pasaporte israelí se dejan llevar por las costumbres occidentales en Tel Aviv. Dos de ellas, se sienten completamente liberadas, mientras que la tercera, más fundamentalista en su modo de vida y en su forma de vestir, terminará por abrazar unas costumbres más libertinas después de una cruel experiencia.

El cine de Oriente Medio es proclive a mostrarnos las diferentes formas de vida de los judíos y los palestinos. Salvo raras excepciones, estos últimos abrazan muy rápidamente los métodos de aquellos. La libertad es el principal aliciente, pero también un caballo de batalla por el que se cuelan otros usos más no demasiado recomendables. En su ópera prima, Maysaloun Hamoud ha ultimado una película para mujeres en un mundo de aparente opresión. La frescura que irradia le ha permitido ser el largometraje más premiado en la pasada edición del Festival de San Sebastián.

La autora ha optado por liberalizar a la mujer, porque sus protagonistas se sientan sin ataduras y reflejen, de algún modo, lo que las espectadoras jóvenes quieren ser o deseen alcanzar. De esta forma conocemos a Leila y Salma, que comparten piso en Tel Aviv. Se trata de dos personalidades muy diferentes pero que, dada su forma de ser, pueden servir para marcar la carrera de sus actrices. Mouna Hawa es Leila, una exitosa abogada que se desmadra por las noches. Se viste atrevida, coquetea con los hombres que le apetecen, fuma y es generosa con el alcohol. Es su primera película, como para el resto de quienes encabezan el reparto, y no ha tenido reparos en desnudarse y lanzarse al ruedo sin tapujos, tal y como requiere su personaje. En el film no se habla de su familia, y se supone que no tiene ataduras ni dependencias.

Salma es lesbiana, presume de tatuajes y piercings. No le importa cambiar con demasiada frecuencia de trabajo, alternando el de DJ con el de camarera. Sana Jammelieh es muy parecida en la vida real, ya que es una abanderada del movimiento gay en Israel, ha tenido su propio grupo y ha ejercido como pincha discos. El principal problema de su personaje es que su familia quiere casarla por el método tradicional, presentándole a un posible marido y a su familia para formalizar un contrato matrimonial. Sus conservadores padres no admiten su relación con la doctora Dunya –Ahlam Canaán-.

Un día se presenta en su casa una parienta lejana. Se trata de Nour –Shaden Kamboura-, fundamentalista en su forma de vivir y vestir. Estudia informática y es la novia de Wissam –Henry Andrawes-, quien no puede entender que su prometida prefiera acudir a la Universidad antes que casarse y cuidar de la casa y los hijos. Con la aparición de Ziad –Mahmoud Shalaby-, un atractivo actor del que se enamora Leila, ya encontramos a las tres protagonistas con sus respectivas parejas viviendo un mundo de libertad que una de ellas ha alcanzado, otra pretende reafirmarlo, y la tercera lo observa con cierta envidia desde su óptica tradicionalista y cuerpo rollizo.

El drama se desencadena también a tres bandas, con los distintos problemas que afectan por separado a las tres féminas y a sus parejas que, a raíz de unos sucesos más o menos crueles que se desencadenan de forma paralela, terminarán fortaleciendo su amistad. Al mismo tiempo que se reafirman sobre las posibilidades que ofrece la cultura occidental en relación con la rigidez de sus orígenes. Probablemente, Maysaloun Hamoud no ha firmado una película autobiográfica, pero sí que muestra unos personajes, especialmente el de Leyla, que son como a ella le hubiese gustado ser. Para ella, la libertad de la mujer sólo se encuentra fuera de los límites del fundamentalismo y del rigor impuesto por la familia. Los hombres, cortados por el mismo patrón, únicamente ven a la mujer como objeto sexual y la responsable del hogar.

Con algunas secuencias alargadas en exceso, la propuesta engancha más por la forma que por el fondo. Chicas actuales que fuman, beben y se drogan, como si el mundo occidental conllevara esas acciones sin remisión. Mujeres que se oponen a los regímenes establecidos generación tras generación y que quieren sentirse libres. Todo llevado al exceso, aunque sin desmadrarse, siguiendo las normas no escritas de un manual feminista llevado a rajatabla en el que los hombres, al final, sobran.

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From → Cine

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