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Beast (***)

8 febrero 2019

Reacciones al acoso

Una guía turística vive en el hogar familia con una madre que apenas le proporciona muchas libertades y un padre con una enfermedad degenerativa. La aparición de un joven cuya reputación no es la más óptima le proporciona la posibilidad de salir de la especie de cárcel en que se ha convertido su vida.

Secretos, pasados vergonzosos, desconfianzas, situaciones límite… Cuestiones como estas se agravan en lugares como la isla de Jersey, situada en el Canal de la Mancha. Una comunidad pequeña, en la que prácticamente todos sus habitantes se conocen. Eso no implica que haya asesinatos sin resolver y situaciones que olvidar. Todo eso y muchos aspectos más se inscriben en este thriller psicológico que supone un atractivo debut del cineasta británico Michael Pearce.

Moll -Jessie Buckley- da sus últimos retoques a su figura en la que un vestido amarillo resalta todavía más su cabellera pelirroja. Es su cumpleaños, y en la acomodada residencia familiar se ofrece una recepción a la que asisten las personas más influyentes de la isla de Jersey, donde se desarrolla la acción. El detective Clifford –Trystan Gravelle- parece interesado en la chica, pero ella no le hace demasiado caso.

Sí que vemos a la madre de Molll, Hilary Hungtinton -Geraldine James-, estar muy pendiente de ella, pero afeándola cuando le pide que traiga el champaña después de que su hermana Tamara -Emily Taffe- anunciara que iba a tener gemelos. Moll no se siente cómoda. A sus casi veintisiete años trabaja como guía turística y está controlada por su madre que la solicita casi constantemente para que se encargue del cabeza de familia, aquejado de alzheimer.

La protagonista no está a gusto en su onomástica, principalmente por los desplantes familiares, y decide irse a Wipeout, una discoteca próxima. Baila con un joven toda la noche y, una vez fuera, cuando él quiere propasarse, ella se niega y cuenta con la inesperada presencia de Pascal Renauf -Johnny Flynn-, un cazador furtivo, que será quien la acerque a su casa antes de comenzar una relación. Clifford advierte a Moll de que Pascal es un tipo de oscuro pasado, y Hilary repudia al joven cuya ascendencia desconoce.  El punto de inflexión se produce durante un almuerzo en el club de golf donde la propia Tamara denuncia que Pascal lleva pantalones tejanos, por lo que debe abandonar el local. Moll y él se marchan definitivamente para vivir juntos.

El día del cumpleaños de Molly desaparece una chica. Antes, había sucedido lo mismo con otras tres. Aparece el cuerpo sin vida de una de ellas y Pascal es el principal sospechoso. Incluso llega una detective de Gran Bretaña, Theresa Kelly -Olwen Fouéré- y, de forma paulatina se descubren sucesos del pasado que afectan a los dos personajes centrales. Moll sufrió acoso escolar y, en un ataque ira, clavó unas tijeras en el rostro de una compañera. Es de suponer que el estatus social de su familia permitió una sentencia más benévola. Su novio estuvo en prisión por abusar de una menor, al margen de otros delitos menores de los que se le acusan.

Michael Pearce sabe mantener la atención, especialmente descubriendo los detalles más importantes de manera paulatina. Incluso, cuando en la recta final la historia parece languidecer, se revelan nuevos datos que facilitan un desenlace inesperado. Los sentimientos reprimidos tienen bastante influencia. De forma menos velada, el autor se plantea si alguno de nuestros actos, o de nuestras decisiones, vienen impulsadas por el entorno o por las actuaciones de quienes nos rodean.

La isla de Jersey cobra protagonismo a lo largo de la proyección. Marca sus propios límites al argumento. Benjamin Kracun, director de fotografía, se luce con su trabajo, resaltando parajes significativos, si bien se muestra ecléctico en la utilización de las gamas cromáticas, pasando de colores fríos a otros más cálidos, y viceversa, según le interese. Sobresale más la participación de Geraldine James, la actriz principal, que disfruta de su primer personaje protagonista, bastante complejo, y aprovecha con acierto esta oportunidad.

Un buen debut en la dirección gracias a una historia convincente. Pearce ha tenido la habilidad de reconducir el filme con un giro final inesperado, al tiempo que basa toda su propuesta en las reacciones más o menos extremas de la protagonista cuando se siente hostigada. El desequilibrio mental es una constante, propiciado por un entorno rodeado íntegramente por el océano. Todo ello desemboca en una atmósfera tensa de la que se aprovecha el responsable de un título más gratificante de los que se podría prever.

From → Cine

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