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Aute retrato (***)

14 septiembre 2019

Historias de un artista independiente

Cincuenta años de carrera contemplan a Luis Eduardo Aute, autor de canciones que permanecen en la memoria de todos. En este documental se repasa buena parte de su obra con declaraciones del propio músico y de muchos artistas y colaboradores sobre su trabajo a lo largo de medio siglo.

El protagonista de este documental, Luis Eduardo Aute, nació en Filipinas en 1943. No fue hasta que tenía unos diez años cuando recaló en España sin apenas dominio del idioma ya que hasta entonces se expresaba principalmente en inglés y tagalo. Iba para pintor. De hecho, efectuó su primera exposición cuando aún no había cumplido veinte años. El 8 de agosto de 2016 sufrió un infarto a su regreso a Madrid tras un concierto en Huelva. Sus declaraciones, algunas de archivo, fueron registradas poco antes de esa circunstancia.

Como bien narra Silvio Rodríguez ante la cámara, tras ser intervenido en la capital de España fue trasladado a Cuba donde consiguió grandes progresos, aunque todavía a mucha distancia de su nivel óptimo. El 16 de noviembre de 2018 se publicó un doble CD, De la luz y la sombra, que contenía treinta y cuatro temas grabados durante su última gira en las capitales de España y México. Poco menos de un mes después tenía lugar en Madrid un concierto homenaje por parte de una veintena de artistas y colaboradores del músico.

El cineasta Gaizka Urresti, bastante más sólido en el campo del documental que en el de ficción, utilizó precisamente ese homenaje para recoger las impresiones de todos quienes participaron en él. Aparte del citado Silvio Rodríguez, encontramos a Rosa León, Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, Massiel, José Mercé, Ana Belén, Víctor Manuel, Dani Martín, Pedro Guerra, Jorge Drexler, Rozalén, Miguel Poveda, Ismael Serrano, Andrés Suárez, Luis Pastor, Marwan, Suburbano, Vicente Feliú y Cristina Narea. También intervienen, entre otros, el hijo de Aute, Miki, Pastora Vega, Jaime Chávarri, Jesús Munárriz, Borja Casani y los desaparecidos Antonio Fraguas Forges y Carlos Montero.

Mención especial para sus dos músicos de cabecera, Luis Mendo y Antonio Carmona. El primero fue clave en el estilo de Aute cuando, por fin, se decidió a entrar en un estudio de grabación. Fue a raíz del éxito de Massiel con una de sus canciones, Rosas en el Mar. Después vino su primer disco, Aleluya número 1 fue grabado por él y también por la madrileña. Se hicieron muchas versiones y el documental obvia el éxito de Ed James en las listas de Estados, en las que llegó a lo más alto.

Luis Eduardo ha sido siempre un artista ecléctico, pero también muy personal. Con un estilo propio, era él quien mandaba en los registros de sus canciones. Durante años se negó a cantar en directo. El miedo escénico podía con él hasta que, en compañía de Luis Mendo dio el salto. Primero, en locales de pequeño aforo hasta que, finalmente, se presentó en grandes escenarios. La primera vez, junto a sus amigos más preciados en el mundo de la música; Sabina, Silvio, Rosa León…

Urresti hace especial hincapié en el recorrido musical, deteniéndose en los discos de larga duración, e incluso en el dedicado a los personajes de Forges, con canciones divertidas que nacieron en su domicilio durante una Semana Santa. Temas que evidencian el carácter satírico de Aute, quien era más reconocible por sus poemas musicados, su voz clara y sus referencias sexuales. Las mismas que no están exentas en su pintura ni en los trabajos cinematográficos que efectuó con sus propios dibujos, casi siempre a carboncillo y con una mística especial.

El mayor debe de este documental es que, a pesar de su título, se referencia principalmente en la música, dejando de lado su faceta como pintor, tan importante como aquella. Se detiene algo más en su trabajo de cineasta y nada prácticamente en sus apariciones como actor. Se recurre a imágenes de archivo de RTVE en su primera fase y otras más recientes que contemplan algunas de sus últimas apariciones en público.

La producción, con un montaje muy cuidado y revelador en ocasiones, peca de excesivo texto. Las citas de los entrevistados apenas tienen solución de continuidad, y si lo hacen es para incluir fragmentos de canciones que, en el caso de las versiones del célebre concierto en el Palacio de Deportes madrileño, saben a poco. Urresti tiene mucho material y no quiere dejar nada en el tintero, pero las películas necesitan respirar. Máxime cuando se trata de una carrera de fondo y, aunque su trabajo resulta más interesante de lo previsto, sus ahorros en la pintura y en las intervenciones musicales le obligan a ser abigarrado y demasiado denso.

From → Cine

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