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Señor (Sir) (***1/2)

23 septiembre 2019

El cuento de la sirvienta

Una joven viuda trabaja en Mumbai como empleada de hogar del hijo de un afamado arquitecto. Ambos han visto como su vida sentimental se rompía de repente y afrontan el futuro desde puntos de vista muy diferentes. Quien tiene todo parece abandonar sus sueños y viceversa.

Ratna se marcha de la casa familiar para volver a Mumbai. Viste traje tradicional y en el autobús se coloca pulseras en sus brazos y se sienta de manera poco ortodoxa. En la capital trabaja como empleada de hogar del hijo de un acreditado arquitecto, que vive en una zona exclusiva de la ciudad. Así arranca el primer largometraje de ficción de Rohena Gera, autora también del guion y productora de la cinta. Su paso por la Quincena de Realizadores de Cannes fue el espaldarazo definitivo para que se estrenase fuera de su país.

Cuando el señor, Ashwin –Vivek Gomber- se echa atrás en vísperas de la boda porque su novia le ha sido infiel, todo apunta hacia una historia romántica. Ratna –Tilotama Shome- se casó con diecinueve años y su marido falleció a los seis meses. Nadie le había dicho que estaba enfermo y ahora su familia ve con buenos ojos que se encuentre trabajando en Mumbai porque es una boca menos que alimentar. Ella manda mensualmente una cantidad importante para pagar los estudios universitarios de su hermana –Anupriya Goenka- y desea convertirse en diseñadora para que ella lleve las cuentas del negocio.

Se ponen de manifiesto dos mundos diferentes. Por una parte, el de los habitantes de una populosa ciudad que gozan de una posición acomodada y que tratan a sus empleadas de hogar como siervas. La protagonista tiene como mejor amiga a una compañera del edificio, Laxmi –Geetanjali Kulkarni-. Se cuentan sus confidencias y saben lo que difícil que resulta escalar en el entramado social, máxime en un país como India. En las zonas rurales, por ejemplo, una viuda es prácticamente una muerta en vida. No puede llevar adornos, ni siquiera fotografiarse con los novios en una boda.

Sin embargo, encontramos un personaje con los pies en el suelo y que conoce al dedillo sus obligaciones. Tiene la casa limpia y ordenada, es servicial y, aunque sea vegana, busca las recetas de carne para preparárselas a su señor cuando éste las requiere. Dos universos paralelos, y el que corresponde a los sirvientes implica que no sepan utilizar los cubiertos y coman con las manos sentados en el suelo.

Ashwin ha vivió en Estados Unidos, donde ha ejercido como escritor y bloguero. Su regreso está motivado por el fallecimiento de su hermano y el deseo de no desairar a la familia, especialmente a su padre –Rahul Vohra-, un importante arquitecto con el que trabaja codo con codo. Ratna le exhorta a impulsar nuevamente sus sueños mientras solicita permiso para ausentarse un par de horas al día para aprender el oficio de sastra. El señor goza de una posición privilegiada, pero siente la asfixia de sus vivencias. Todo lo contrario que su sirvienta, quien se esfuerza por alcanzar sus metas.

La atracción entre ambos parece irrevocable. Al menos, eso es lo espera el espectador. Sería un romance a la altura de un telefilm de sobremesa apto para dormitar. No lo es por el buen trabajo de la directora y la convincente actuación  de su protagonista. Roherna Gera ha construido un guion coherente, articulando con mimo al eje de la función, una persona centrada, perfectamente consciente de su status y con un sentido común admirable. No quiero convertir en su prostituta, le dice al señor cuando intenta acercarse.

Con un final bien orquestado, se trata de buena producción que se aparta de las producciones de Bollywood. Hay una canción y un baile, pero se integran convincentemente en la historia. Tampoco es el cuento del príncipe y la corista a la vez que se aparta del atractivo relato de criadas y señoras. Se trata de una historia sutil adornada por las imágenes de una Mumbai desconocida generalmente a través del cine. Se referencia la desigualdad de clases y una metrópoli actual, donde las sirvientas visten el clásico sari y las mujeres pertenecientes a una clase social acomodada recurren a una vestimenta más occidental y al dictado de la moda.

From → Cine

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