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Basia (**)

28 septiembre 2019

El mundo a los cinco años

La protagonista de esta historia es una niña de cinco años que vive en la ciudad con sus padres, su hermano mayor y un peluche. Como cualquier niño de su edad siente curiosidad por muchas cosas y se enfrenta a ellas con perspicacia y un gran sentido del humor.

Las películas de animación no tienen que circunscribirse a historias de acción a aquellas en las que prime la aventura. El mundo es real y dista mucho del que nos proponen princesas y animales antropomorfos en su forma de actuar y pensar. La pequeña Basia, con tan solo cinco años, es una niña como muchas otras, con sus ganas de aprender, que se enfrenta a lo que considera grandes problemas con inteligencia y, en ocasiones, con el pragmatismo de una persona mayor.

Tampoco es necesario que salga de su habitación constantemente, puesto que en ella encontrará soluciones o aprenderá a discernir. En el difícil mundo de las propuestas infantiles, constituye un oasis ya que se comporta como una más de su generación, algo habitual en las presentaciones de Park Màgic. En su vida no hay súper héroes ni malos que quieran destruir el mundo. No quita para que en sus vivencias primen los valores educativos, que se ven ayudados por la presencia habitual de un adulto, preferentemente su padre. Tiene sentimientos, y los demuestra, tanto cuando está feliz en el zoo o al contrariarse por la llegada de un hermanito.

A este mediometraje, de apenas cincuenta minutos de duración, se llega tras la publicación de una serie de libros escritos por Sofia Stanecka y Marianne Oklejak, cuya protagonista es Basia, quien vive en la ciudad con sus padres y su hermano mayor. Después del éxito literario en Polonia, la adaptación cinematográfica ha corrido a cargo de Marcin Wasilewski y Lukasz Kaprowicz, debutantes ambos en la dirección.

Los creadores nos proponen unos dibujos simples, escuetos y lineales, nada farragosos, para que los más pequeños puedan seguir la historia sin desviarse en las propuestas visuales. La protagonista no usa una vestimenta uniforme, aunque predominan las rayas horizontales. El lenguaje es sencillo, y Basia se comporta con naturalidad. No excluye alguna que otra grosería, pero nunca se muestra desagradable. Muestra tan agudeza como inquietud, y por sus palabras y su forma de comportarse diríamos que se encuentra a medio camino entre Mafalda y Shin Chan.

Las secuencias presentan situaciones habituales, bastante cotidianas en el discurrir de una familia. El calor aconseja salir a espacios abiertos y tomar un helado o hacer una nueva amiga en el campamento. Con sus personas más cercanas tendrá que aceptar a un hermanito o recibir la visita de sus abuelos cuando está enferma. Situaciones que plantean al personaje central diversos problemas o le proponen nuevos interrogantes. Les hará frente con su perspicacia, su curiosidad y la valiosa e inteligente ayuda de un adulto.

Una producción, en fin, muy recomendada para los más pequeños, en ese arco tan complicado que va desde los tres a los ocho años. No busca la grandilocuencia ni mostrar nuevos adelantos técnicos. Los movimientos no quieren parecerse a los reales porque les llega con suficiencia tal y como están planteados. La cámara siempre busca planos medios, de forma que es más importante la palabra que la imagen.

From → Cine

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