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La reina de España (*)

24 noviembre 2016

Macarena Granda, la gran estrella española, ha ganado u  Oscar y se ha convertido en ciudadana estadounidense antes de regresar a España para interpretar a Isabel La Católica en una superproducción. El director Blas Fontiveros, dado por muerto tras ser internado en Mauthausen, reaparece al mismo tiempo que se inicia el rodaje.

La continuación, más bien un remake, de La niña de tus ojos huele a éxito comercial. Pero nada más. Muestra esa España de posguerra que tanto nos divierte y tan bien funciona en el cine, aunque Fernando Trueba se aparta de la bata de cola y la pandereta, aunque haga concesiones al flamenco en un intento de juerga que más bien parece un velatorio. Una afirmación que podría valer para todo el film ya que, su responsable parece que se pierde cuando tiene entre manos un gran presupuesto. Le pasó con El embrujo de Shanghai y ahora reverdece viejos errores.

Macarena Granada –Penélope Cruz-, regresa a España después de haber ganado un Oscar y de haberse convertido en ciudadana norteamericana. Lo hace junto a su inseparable Trini Morenos –Loles León-, ayuda de cámara, confidente e incluso celestina. Interpretará a una Isabel La Católica de generoso escote justo cuando los besos en la pantalla eran cortados por la censura. El guionista Sam Spiegelman –Arturo Ripstein- había escrito un texto sobre Colón, pero Francisco Franco –Carlos Areces- condicionó el apoyo al film siempre que la protagonista fuera la reina.

Con el inicio del rodaje reaparece Blas Fontiveros –Antonio Resines-, dado por muerto tras su traslado a al campo de concentración de Mauthausen, y se reencuentra con los principales protagonistas de La niña de tus ojos. Entre ellos, Ana – Ana Belén-, la que fuera su esposa y madre de sus dos hijos; Lucía Gandía –Neus Asensi-, encargada del vestuario y que, tras cambiar sus apetencias sexuales se casó por conveniencia con Castillo –Santiago Segura-; Julián Torralba –Jorge Sanz-, un galán al que se le está pasando el arroz-, Rosa Rosales –Rosa María Sardá-, quien hizo las américas enamorada de un actor que la dejó en la ruina-; y Pepe Bonilla –Javier Cámara-, antaño chico de los cafés que ahora ejerce como ayudante de dirección de John Scott –Clive Revill-, un cineasta que sólo piensa en empinar el codo.

En la entrega original, los protagonistas componían una especie de cédula libertaria que rodaba una película en la Alemania de Hitler. En esta secuela, la acción se traslada a España, donde cada uno de los personajes intentará mantener la línea marcada en el original. Así, Macarena es una devora hombres que pone su punto de mira en un maquinista llamado Leo y que interpreta con solvencia Chino Darín, el hijo de Ricardo Darín. Cada cual mantiene el tipo, aunque Julián Torralba se encontrará con un episodio no deseado a manos de Gary Jones –Cary Elwes-, el actor que interpreta a un rey Fernando fuera de tono.

No hay que negarle su mérito como director a Fernando Trueba, ni a la eficiencia del reparto, ni a la belleza cautivadora de Penélope Cruz. Lo que verdaderamente echa por tierra la película es un desafortunado guion, que desciende muchos enteros con respecto a la aportación de los autores de La niña de tus ojos, Carlos López, Manuel Ángel Egea, David Trueba, y el malogrado Rafael Azcona. Si la mayoría de secuencias parecen estiradas en demasía, los chistes no funcionan, los tópicos tampoco y el encuentro entre Franco y Macarena Granada, que debía ser uno de los puntos álgidos del film, resulta casi irrisorio. Y eso que Penélope salva al director en muchos momentos, como cuando tiene que cantar en inglés la Granada compuesta por Agustín Lara.

Lo más atractivo es el homenaje al cine que lleva a cabo Trueba. No sólo en los nombres y aspecto físico de sus protagonistas, donde el más llamativo es John –Ford Scott. También se luce con el descubrimiento para el gran público de algunos trucos cinematográficos que consagran a un director artístico. Hay algunas propuestas y referencias a hechos y situaciones puntuales que pasan más desapercibidas. Por ejemplo, la calidad de los técnicos españoles que dejaron su sello en las coproducciones que por aquellos años se rodaron en nuestro país y que derivaron en más de un Oscar.

Situar uno de los epicentros de la trama en la construcción del Valle de los Caídos no enriquece el conjunto. Al contrario, se hacen más evidentes sus costuras y deja en mejor lugar a Los años bárbaros, de Fernando Colomo. A pesar de un montaje discutible, una partitura poco destacable de Zbigniew Preisner y un guion plano y lleno de tópicos, la película tiene visos de éxito en taquilla porque contiene todas aquellas constantes de un cine que siempre ha calado hondo en el público de a pie. Sin embargo, no deja de ser una españolada rodada con alto presupuesto y una interpretación coherente que tiene en Ana Belén una de sus más flojas referencias.

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From → Cine

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