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Maravilloso Bocaccio (Maraviglioso Bocaccio) (***)

27 abril 2017

Un grupo de jóvenes deciden abandonar Florencia e instalarse transitoriamente en una casa de campo para huir de la peste bubónica que asolaba a la población en pleno siglo XIV. Una vez en su destino acuerdan abstenerse en cuestiones amatorias y relatar una historia diaria cada uno de ellos para entretener al colectivo.

Los hermanos Taviani, Paolo y Vittorio, tomaron como referencia El Decamerón de Giovanni Bocaccio para el que, por ahora, es su último film estrenado, aunque data de 2015. A mediados del siglo XIV la peste negra se ha convertido bastante más que una seria amenaza para los habitantes de Florencia y algunos jóvenes de familias acomodadas se refugiaban en una casa de campo de la Toscana para huir de la epidemia. Por la noche, torno a la lumbre, se entretenían contando historias.

El texto en el que está basado el guion, considerado como una obra maestra de la prosa temprana en italiano, consta de cien cuentos referidos fundamentalmente a cuestiones amorosas y trágicas. Los Taviani siguen a pies juntillas la propuesta de Bocaccio, y comienzan con una descripción de los estragos de la peste en Florencia. De ahí que diez jóvenes, siete mujeres y tres varones, tomen la decisión de marcharse a una villa de las afueras. Una vez allí, acuerdan por unanimidad que las tres parejas integrantes del grupo pospongan sus juegos amorosos, al tiempo que disponen efectuar una narración por turnos, a ser posible fuerte, para que las veladas resulten más entretenidas.

Pier Paolo Pasolini inició con la adaptación del texto de Bocaccio su Trilogía de la vida, y los hermanos Taviani continúan con la línea desarrollada en otros trabajos, principalmente, en una paleta de colores exquisita. A los vestidos de sus protagonistas hay que sumar las imágenes de rojos y azules que obtienen de los árboles y las aguas, sumadas al efectista paisaje de la Toscana, brillantemente fotografiado por Simone Zampagni. En ese aspecto, y en el de la interpretación, poco hay que discutir.

Lo que más se pone en entredicho son las historias en sí, que no responden a las expectativas ni al original literario, del que solamente se toma una de ellas, la de la abadesa –Paola Cortellesi- que es sorprendida en los pecados de la carne cuando sus monjas van a denunciar el caso de otra hermana que ha recibido a un hombre en su celda. Es el único cuento en el que se conjuga la lascivia y la comedia, ya que los demás tienen más hacia la tragedia aunque mitigada en cada caso gracias a sendos finales felices.

En Módena, un hombre –Riccardo Scarmacio- ama en secreto a una bella y honesta mujer casada –Vittoria Puccini-. Cuando ella enferma, dándola por muerta, su marido la abandona, pero el enamorado la recoge y consigue resucitarla. Finalmente, será ella quien opte por quedarse con uno u otro. En la segunda historia, al zoquete Calandrino –Kim Rossi Stuart- le convencen dos de sus compañeros de que al portar determinada piedra se vuelve invisible. Todo el pueblo, menos su esposa, están por la labor de continuar la broma.

En Salerno, Ghismunda –Kasia Smutniak- se casa con un hombre mayor y poco después se queda viuda. Al enamorarse de un herrero, el padre de la muchacha monta en cólera y ordena que maten al amante. Finalmente, Giovanna –Jasmine Trica-, rechaza al caballero Federico Alberighi –Josafath Vagni-, quien al insistir en su cortejo pierde todo su dinero y sus posesiones a excepción de un halcón. El paso del tiempo les llevará a reencontrarse.

Cinco historias en las que, con excepción de una de ellas, se resalta la importancia de la mujer. Los Taviani ensalzan la belleza femenina a través de unos relatos que reciben tratamientos desiguales. Mientras alguno se desarrolla con profusión, otros se quedan en el esquema. El humor no brilla tanto como debiera y subyace el espíritu del autor de Certaldo en lo que se refiere a mostrarnos una juventud con esperanza, en la que recae el reto del futuro. Formalmente bella, recordando en su envoltura a El prado o La noche de San Lorenzo, su contenido se queda por debajo de las expectativas por su espíritu constreñido. No hacía falta llegar a la transgresión de Pasolini, pero vista esta propuesta, verdaderamente Bocaccio sigue siendo maravilloso y resulta muy difícil emularlo, aunque sea siete siglos después.

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From → Cine

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