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Ferdinand (***)

23 diciembre 2017

El toro de las flores

En un cortijo donde se preparan los toros más bravos, Ferdinand es un novillo que no le encuentra el gusto a las peleas. Prefiere cuidar y oler una flor antes que liarse a testarazos con otros congéneres. Cuando se convierte en adulto sigue conservando idénticas virtudes hasta que, contra pronóstico, es seleccionado para una corrida en Las Ventas.

Forzosamente, tendrá que ser una de las películas de las Navidades por su entretenimiento, sus más que adecuados gráficos y porque se trata de una producción destinada a toda la familia. También hará las delicias de los anti taurinos cuyas tesis encontrarán nuevos argumentos. Podría decirse lo mismo de quienes se oponen a las corridas de toros enarbolando la bandera del maltrato animal. Todo ello por causa del protagonista de este film, un morlaco al que conocemos desde que era poco menos que un eral, cuando ya demostraba su sensibilidad.

Ferdinand, al contrario que sus compañeros de generación, se regocijaba más cuidando una flor que enfrentándose a los de su raza, quienes querían seguir el ritmo marcado por sus padres. Hermosos y fuertes toros de lidia que eran elegidos para enfrentarse al toreo en la plaza. Todos esperaban triunfar sobre el hombre y convertirse en héroes. De forma especial, Valiente, el chulo de los corrales y acérrimo enemigo del protagonista quien, al ver que su padre no regresó tras ser seleccionado para un festejo, logró escaparse de La Casa del Toro, el cortijo donde se les preparaba, para terminar muy cerca de Ronda, junto a un horticultor llamado Juan, su hija Nina, y el perro Paco.

Los gustos de Ferdinand no se modifican al crecer, y continúa siendo un toro tierno al que dejan en casa por primera vez cuando sus dueños acuden al pueblo durante la Fiesta de las Flores. Era la gran ilusión del animal y por eso se deja caer por las estrechas y decoradas calles hasta que es perseguido y capturado. Su próximo destino es La Casa del Toro, donde se reencuentra con sus conocidos de la infancia, como Valiente, Huesos, Guapo y alguno nuevo: Angus, un toro de Escocia. La cabra Lupe intentará adiestrarlo para que pueda distinguirse en la plaza, pero él sigue mostrando su habitual pacifismo.

La llegada del maestro, mucho más que un diestro, provoca una nueva selección. Será su última corrida y quiere al toro más bravo. Por una coincidencia será Ferdinand, cuyo destino será la Plaza de Toros de Las Ventas. Para entonces, los inquilinos del cortijo saben muy bien que están condenados a ser sacrificados en la arena o ser conducidos al matadero más próximo para ser transformados en piezas de carne. Por ello, los vacunos planean un plan de fuga ayudados por tres simpáticos erizos y la cabra Lupe.

Después de habernos ofrecido la saga Ice Age y las dos entregas de Rio, el brasileño Carlos Saldanha se ha basado en el cuento escrito por Munro Leaf para su nuevo proyecto de animación 3D. Se trata de una propuesta entretenida, que tiene su mayor rémora en su previsibilidad y en un  pequeño bache en el centro que remonta con creces gracias a la aventura que enseñorea su parte final y una espléndida escenografía de la que Renato Falcao es su máximo responsable. Los animales cuentan con diseño ingenioso y atractivo. Las muecas de Ferdinand son difíciles de olvidar y transmiten ante todo cariño. En cuanto a la recreación de Madrid, resulta admirable. Desde Las Ventas a sus calles, donde no falta el café con churros. A la ambientación, incluido el Tajo de Ronda, no se le pueden poner reproches.

También destaca la banda sonora del británico John Powell, discípulo aventajado de Hans Zimmer y Patrick Doyle. La música suena en segundo plano durante casi toda la película, destacando una sentida guitarra en lo que es prácticamente una obra clásica. No en vano, figura entre las candidatas al Globo de Oro junto al tema que cierra el film, Home, con la voz de Nick Jonas, que tiene a su cargo otra de las canciones del film, que se completa en este apartado con la aportación de Pitbull, Juanes, y la casi inevitable referencia a La Macarena de Los del Río como cada vez que la cultura española ocupa un lugar preeminente en una producción.

El largometraje tiene muchas cualidades para convencer, aunque en todos aquellos países donde tienen lugar corridas de toros hay algunas licencias que son destacables. Los novecientos kilos que pesa Ferdinand son exagerados, como el número de picadores que aparecen en la plaza honrando al maestro, o que éste utilice la muleta antes de la suerte de banderillas. En todo caso, para un film de animación son detalles que pueden ser asumibles perfectamente y que desembocan en una de las secuencias más logradas, junto al caos que provoca el protagonista en el pueblo decorado con cientos de flores. Tiene lugar cuando el toro desarma al torero y se intercambian los papeles, ya que es el matador quien sufre el engaño.

From → Cine

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