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Los archivos del Pentágono (The Post) (***)

19 enero 2018

Partida en varios frentes

El mes de junio de 1971 la mayoría de periódicos de los Estados Unidos publicaron información confidencial acerca de la intervención de sus tropas en el Lejano Oriente. Desde la Administración Truman se había ocultado la verdad a la población y el asunto se convirtió en un enfrentamiento mayúsculo por la libertad de prensa.

El mundo del periodismo y la libertad de prensa son el epicentro de esta nueva propuesta de Steven Spielberg con guion de Liz Hannah. Los hechos se presentan en junio de 1971, durante la presidencia de Richard Nixon y, en sí mismos, constituyen una precuela del Caso Watergate. Tienen relación con un gran dosier confidencial sobre la actuación de los Estados Unidos en el Lejano Oriente, y abarcan desde la Administración Truman hasta la del propio Nixon, pasando por Dwight D. Eisenhower, John F. Kennedy y Lindon B. Johnson.

Todo comienza en Vietnam, cuando un observador llamado Daniel Ellsberg –Matthew Rhys- regresa con la impresión de que no hay ningún avance de las fuerzas occidentales en la península. Así se lo comunica al Secretario de Estado Robert McNamara –Bruce Greenwood- quien, ante los medios informativos, afirma que los operativos marchan satisfactoriamente. Desilusionado, Ellsberg fotocopia miles de páginas de materia reservada que pasa al periodista Neil Sheeham, del New York Times, rotativo que comienza a publicar a cuentagotas la información.

Mientras, en la capital federal, el Washington Post quiere dar un paso hacia adelante con su salida a Bolsa y dejar de ser un medio informativo de provincias. A ello se arriesgan su implacable director, Ben Bradlee- y la cabeza visible del Consejo de Administración, Kay Graham –Meryl Streep-. Cuando el Gobierno denuncia al Times por publicar secretos oficiales y un juez ordena que suspenda la emisión de los artículos referidos, el Post se hace con idéntico contenido gracias al buen hacer de uno de sus redactores más cualificados, Ben Bagdikian –Bob Odenkirk. Los responsables del periódico deciden salir con las revelaciones en primera página pese a la oposición de casi todos sus accionistas y del abogado Roger Clark –Jesse Plemons-, recién llegado a la empresa. Finalmente, decidirá el Tribunal Supremo, que puede convertir definitivamente al Post en una publicación referencial o abocarlo al abismo.

El contenido se juega en varios frentes y el dubitativo guion de Hannah contrasta con la fortaleza de la dirección de Steven Spielberg. Su puesta en escena es ejemplar y lleva su propuesta a terrenos del thriller político donde se mueve con pericia. En ese aspecto, nos invita a evocar Munich, aunque por su temática, la cinta guarde más relación con Todos los hombres del Presidente y la oscarizada Spotlight. Sale perdiendo en lo que se refiere al desarrollo de lo que sucede en la pantalla, pero gana en la forma de contarlo, al tiempo que se nutre de una gran interpretación de Meryl Streep, la más interesantes de los últimos años, y del convincente trabajo de Ben Bagdikian, uno de los mejores secundarios de la temporada. La fotografía de Masanobu Takayanagi, que nos retrotrae a los setenta, y la partitura de John Williams, contribuyen a elevar el conjunto.

La propuesta ofrece más dificultades al principio que conforme avanza a su conclusión, cuando el thriller domina la pantalla. Los prolegómenos, tras las secuencias de Vietnam y la improvisada rueda informativa de McNamara en el aeropuerto resultan confusos. Poco después es cuando la cinta debe lidiar en varias ramas. Tenemos a Kay Graham, la primera mujer responsable de una gran publicación en Estados Unidos, aunque sea un aspecto prácticamente obviado, así como su pelea contra el Consejo y contra el establishment, máxime si tenemos en cuenta que era íntima amiga del Secretario de Estado. Junto a ella, emerge la figura de Ben Bradlee, menos intransigente y decidido en el film que en la vida real, quien contribuyó a convertir al Post en aquella época como un medio de referencia. A la intriga de los hechos se suma un argumento de peso: la interpretación de la Primera Enmienda.

¿La prensa debe proteger sobre todo al pueblo a sus gobernantes? La intención del film es lo puesto a la reaccionaria. Se critica a Nixon desde el momento en que veta a una redactora del diario más importante de la capital a la boda de su hija. Más adelante, se vuelca en dejar patentes que las libertades deben ser innegociables. No ofrece más argumentos a favor o en contra que las vivencias bastante superficiales de los responsables del periódico y que sus dos intérpretes se encargan de engrandecer aunque Tom Hanks resulta algo más acartonado de lo debido.

No se pueden escatimar elogios al trabajo de Steven Spielberg pese a que haya tenido que lidiar con un guion que se le queda pequeño y que resulta muy del gusto de su país. Más que nada, se trata de un producto localista en su contenido, aunque su síntesis debiera afectar a todos los países. Precisamente, ese capítulo histórico debiera ser menos farragoso de cara al exterior, lo que conllevaría delimitar personajes y ahondar en algunos de ellos con mayor interés, así como profundizar en las amistades peligrosas entre periodistas y políticos. Por ejemplo, la de Graham y McNamara o la de Bradlee con el asesinado Presidente Kennedy.

From → Cine

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