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Me estás matando Susana (**)

20 enero 2018

Un macho fuera de su lugar

La esposa de un carismático actor refugiado en telenovelas y comerciales se ha marchado. Él la busca desesperado. La echa de menos, hasta que descubre que se encuentra en Estados Unidos asistiendo a un curso literario. Allí la encuentra con otro, pero su machismo no acepta que ella le haya abandonado y prefiera la compañía de otro hombre.

La tercera película del mexicano Roberto Sneider también se basa en una obra literaria. En este caso, la novela Ciudades desiertas, escrita por José Agustín y publicada en 1982, que faculta al cineasta la propuesta de su primera comedia, aunque asume nuevamente el reto de hablar sobre la familia y las relaciones de pareja. Le toca el turno a un matrimonio que se desmorona y gracias al cual pasa revista al machismo imperante en el país al tiempo que critica ciertos aspectos sociales, como la suciedad de sus ciudades o el que sus nativos se crean mejor de lo que son.

Eligio –Gael García Bernal- es un carismático pero no muy conocido actor mexicano que ha tenido que abandonar momentáneamente el teatro para ganarse la vida gracias a los comerciales y a telenovelas sin demasiadas pretensiones. Está casado con Susana –Verónica Echegui-, quien está harta de la misma rutina. Su marido se divierte con otras mujeres, se emborracha con sus amigos y llega a casa como si no hubiera pasado nada. Un día, Susana ha desaparecido. Todo indica que ha abandonado el hogar. Eligio la echa de menos. Está profundamente enamorado de ella y no puede comprender las razones de su marcha. Semanas después descubre que su esposa, gracias a una beca, está haciendo un curso de escritores en Iowa, Estados Unidos.

Después de malvender su auto, Eligio toma un avión con destino a Des Moines, en el Medio Oeste del país vecino. Cuando llega a la Universidad, después de quedar patente su atractivo con Irene –Ashley Hinshaw-, una de las trabajadoras del centro, se encuentra a Susana en brazos de Slawomir –Björn Hlynur Haraldsson-, un poeta polaco que asiste al mismo curso que ella. Las convicciones del protagonista solo permiten que el hombre sea infiel dentro de la pareja. Quiere recuperar a Susana cueste lo que cueste, ya sea usando sus armas enamoradizas o utilizando la fuerza. Tiene claro que es la mujer de su vida y, además, no está dispuesto a quedar en ridículo, pero Susana, en cuanto tiene ocasión, vuelve al lado de Slawomir.

Hablada en español e inglés, y utilizando un lenguaje directo, la cinta tiene los mimbres suficientes como para despeñarse en varios momentos. No lo hace gracias a labor formal de Roberto Sneider y a la presencia de Gael García Bernal. Aunque exagerado en algunos momentos, mientras que en otros denota que es un actor más sensible para el drama que para la comedia, su aura resulta suficiente como para hacer mucho más creíble un personaje que se extralimita para conseguir sus objetivos. Gracias a él, la película propone una revisión de las relaciones de pareja.

El hombre puede engañar a la mujer, pero cuando ésta toma idéntica iniciativa parece ser que los cimientos se tambalean. Es cierto que Eligio no se adapta a las normas del matrimonio, especialmente por su inclinación a las faldas y a beber cerveza con los amigotes. Tampoco es demasiado comprensible la actitud de Susana. Cuando su esposo recorre miles de kilómetros para estar a su lado ella, que intenta inicialmente recuperar la relación, prefiere la compañía de otro hombre tras repetirse nuevamente las situaciones del pasado.

Llegados a ese punto parece mejor una ruptura que no estar alargando una relación resquebrajada. De esta forma, Eligio no se pondría en evidencia y Susana no se estaría engañando a sí misma por culpa de su propia indefinición. La inercia parece inducir a la violencia de género, pero el guion se aparte de esa tesis por cuanto prefiere el lado romántico, la búsqueda de un te quiero en lugar de un cambio de opiniones adulto y formal.

La historia no deja de ser simple, aun con sus momentos de comedia que resultan entretenidos a pesar de que la mayoría parezcan metidos a calzador, como la presencia de Altagracia –Jadyn Wonh-. El film se centra principalmente en la presencia de su protagonista masculino, pendenciero, juerguista e irrespetuoso con las normas de tráfico. El resto de personajes, incluido el de la española Verónica Echegui, parece estar a su servicio, como el de Marta –Cassandra Cianggherotti-, la maquilladora de la telenovela. Cumple con el propósito de entretener, aunque no alcanza el calado que se le supone. Formalmente correcta, da la sensación de ser menos de lo que aparenta.

From → Cine

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