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Nación salvaje (Assassination Nation) (**1/2)

30 marzo 2019

Desmadre de chicas

En la ciudad de Salem cuatro chicas que acaban de cumplir su mayoría de edad se divierten sin obviar los excesos. Un hacker empieza a airear los trapos sucios de sus convecinos. Primero del alcalde, luego del director del colegio en el que estudian las protagonistas hasta que ellas mismas son acusadas del delito.

¿Aceptamos lol como el acrónimo inglés que significa reírse un buen rato? Es un vocablo recurrente en este maremágnum fílmico que nos propone Sam Levinson en su segundo largometraje, rodado siete años después de su debut tras las cámaras. El guion está lleno de términos modernos importados del idioma de Shakespeare o acuñados por los jóvenes. No es casualidad que se ubique en la ciudad de Salem, donde tuvieron lugar los célebres juicios por brujería. Antaño preparaban ungüentos y echaban mal de ojo; ahora, simplemente les puede bastar un teléfono móvil

Al inicio del film, con la pantalla partida y unas imágenes premonitorias, el autor nos hace una pequeña sinopsis de la función: sexismo, racismo, homofobia, feminismo, violaciones, sangre, vísceras, droga… De todo ello habrá en la pantalla para que lo disfrutemos en algunos casos y sintamos repulsión en otros. La narración corre a cargo del personaje central, Lily Colson -Odessa Young., que junto a sus tres mejores amigas, Em Lacey -Abra-, su hermana Lacey -Suki Waterhouse- y Bex Warren-Hari Nef- estudian último curso en un instituto próximo. Acaban de cumplir los dieciocho y viven la vida a tope, con vestimenta provocativa, fiestas, chicos y sexo.

Sinceramente, lo que más me llegó de la película fue cuando el director del centro escolar reprocha a Lily sus dibujos de mujeres desnudas. Habla de pornografía, pero ella dice que la desnudez no es sinónimo de sexualidad, y que cualquier chica puede hacerse muchos selfis sin ropa hasta elegir la fotografía más adecuada. Ella vive con sus padres y su hermano en una zona de clase media, al igual que en las otras chicas. Las vemos en una fiesta donde Bex se entretiene con su enamorado Diamond -Danny Ramírez- y Lily tiene una discusión con su novio Mark -Bill Skarsgård-. También vemos con se intercambia mensajes con un alguien llamado papi, que más adelante se revelará como Nick Mathers -Joel McHale-, vecino de las hermanas Lacey.

En el transcurso de esa reunión un hacker llamado Marty -Noah Galvin- recibe unas fotografías en las que aparece el alcalde Barltet -Cullen Moss- un cruzado homófobo al que se ve en brazos de acompañantes masculinos vestidos con ropas de mujer. Inmediatamente se hace viral y termina con el suicidio del prócer durante una conferencia de prensa. Más tarde le llega al turno al director del colegio -Colman Domingo- a quien se acusa de pedófilo. Lily aparece después en prácticas sexuales y se filtran sus correos con papi, lo que supone que sus padres la echen de casa. Paralelamente, una de sus compañeras de estudios, Grace -Maude Apatow- descubre que su mejor amiga Reagan Hall -Bella Thorne- envió fotos de ella desnuda a todos los chicos que conocía.

La situación se hace insostenible. No hay un solo trapo sucio en la ciudad que no quede al descubierto. En la práctica, la mitad de los habitantes de Salem han quedado expuestos. Los hombres ya no aguantan más y salen a la calle enmascarados para descubrir al culpable. Un grupo dirigido por Nick tortura a Marty, el hacker, quien confiesa que las revelaciones cibernéticas proceden de la dirección IP de Lily. Comienza la caza. Las supuestas brujas de hoy han de enfrentarse a un juicio sesgado que terminará en la hoguera del siglo XXI.

El comienzo es la parte más positiva en esta mezcolanza de géneros que comienza añorando un Spring breakers y termina como si fuera un capítulo más de La purga. Demasiada masacre en el fragmento final, Tarantino podría estar orgulloso, pero la propuesta de Sam Levinson se resiente por ello. Su inicio es sorprendente, el erotismo fluye y luego se lanza a una mezcla heterogénea de géneros y estilos con resultado irregular.

Hay bastante imaginación en la puesta en escena, mucha modernidad que se alterna con planos clásicos de las chicas caminando por el instituto, de los mirones, de la droga antes de hacer el amor, de los whats app calenturientos u oscuros. Precisamente, esa amalgama la convierte en interesante, aunque luego todo se desmadra. Cuando llega la sangre y la violencia el desparrame resulta evidente. Finalmente tenemos la sensación de que se tocaron diversas propuestas y que, salvo el éxtasis de la violencia se han quedado en la superficie, sin haber penetrado donde muchos quisiéramos. Desemboca en el caos y pese que nada brilla el conjunto se muestra enérgico y convincente.

From → Cine

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