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Ártico (Arctic) (***)

28 mayo 2019

Sobrevivir en el polo

En un desierto helado, cuyas temperaturas pueden llegar a setenta grados bajo cero, un hombre lucha por sobrevivir. Su avioneta se ha estrellado y se las ingenia para continuar adelante. Cuando un helicóptero de reconocimiento se estrella se ve obligado a cuidar también de una mujer en estado de coma.

Ya no se trata de una aventura de superación personal sino de la lucha por la supervivencia de un ser humano solo y en un medio hostil. Esa es la apuesta del debutante Joe Penna, que ha contado con toda una estrella, Mads Mikkelsen, quien da toda una lección interpretativa. Su trabajo está a la altura de los mejores de su carrera y eso en un actor consolidado y con magníficas actuaciones a sus espaldas, ya nos da idea de lo que se ha entregado para llevar a buen puerto esta odisea.

Se supone que es el piloto de una avioneta siniestrada. Antes de saberlo le vemos escarbando en el hielo. No tenemos certeza de lo que trama, pero cuando la cámara se aleja vemos una gran llamada de auxilio. Se ve perfectamente el SOS con el que quiere reclamar la atención por si alguien sobrevuela el lugar. De momento, sus esfuerzos han resultado infructuosos.

También acude a recolocar un pequeño agrupamiento vertical de piedras. ¿Se trata de un segundo viajero fallecido al estrellarse? No lo sabemos, como tampoco alcanzaremos a conocer otras muchas cuestiones que atañen al protagonista. Vemos que ha construido un ingenioso sistema de poleas con el que pescar salmones que almacena para tener alimento. También tiene una radio con la que se afana en pedir auxilio sin obtener respuesta.

Son rutinas cotidianas hasta que aparece un helicóptero de reconocimiento en medio de una ventisca. El aparato termina estrellándose, fallecen dos de sus ocupantes y el tercero, una mujer, se halla en estado de coma. El protagonista promete cuidar de ella mientras lee en un mapa la posición de una estación que puede significar su supervivencia. Durante días, intentará atravesar el desierto helado con una carga inesperada a cuestas.

Es verano, porque no se pone el sol y gracias a un reloj, el náufrago de ese mar gélido, cuyas temperaturas pueden descender a setenta grados por debajo de cero, sabe gracias a él cuando dormir y el momento en que ha de desperezarse. Le falta un dedo de su pie derecho, producto de la congelación, y el resto de sus extremidades amenazan con seguir la misma suerte. El entorno es tan inhóspito pero bello. Pleno de un manto helado que convierte su aventura en siniestra. Un oso merodea por los alrededores. De momento, ya se dado un festín con los peces reservados para el alimento del hombre solitario.

El trabajo de Mikkelsen se hace cada vez más duro, y en su rostro, gracias a un acertado maquillaje, se aprecia las erosiones del tiempo y de las vicisitudes que sufre en su intento de alcanzar un paraje en el que pueda ser rescatado. Penna nos hace sufrir con él, mostrando sus desventuras y cómo la necesidad obliga a improvisar casi constantemente. Se hace verosímil gracias a unas imágenes explicativas y la partitura de Joseph Trapanese que subraya el estado emocional del hombre abandonado a su suerte.

Sin embargo, a medida que avanza el film, se nota el cansancio en el espectador. El riesgo y las penalidades emocionan, pero el responsable de esta producción ha escogido el camino más descarnado. Nada sabemos del protagonista, a excepción de que atiende por Overgard. Desconocemos realmente qué le llevó hasta aquellos parajes, ni si alguien le espera o tiene recuerdos que evocar. Todo se simplifica cuando lo más lógico es que en un espacio tan abierto surja por fuerza una llamada a la espiritualidad.

El personaje central funciona como un robot. Se nos hurtan sus sentimientos cuando no hay nadie que pueda llevar una vida rutinaria en ese desierto helado sin reflexionar, al menos, cuando se enfunda el saco de dormir. En su cabeza deben agolparse todo tipo de esperanzas, de recuerdos y sentimientos. En este caso, no hay pasado ni futuro, solo presente. Se trata de llegar a un punto establecido sin detenerse en disquisiciones. Si la película es efectiva, con alguno de estos toques podría haber sido mucho más importante.

From → Cine

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