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El joven Ahmed (Le jeune Ahmed) (***)

7 diciembre 2019

a radicalización

En la Bélgica actual un joven que está a punto de cumplir los trece años se radicaliza en un corto espacio de tiempo y asume con total dedicación los ideales de pureza. Llega un momento en que tiene que asumir una lucha entre sus creencias religiosas y las pasiones de la propia existencia.

A raíz de las noticias que han llegado hasta nosotros en los últimos años, Bélgica es un país donde la radicalización islamista es más notable en Europa. La situación no ha pasado desapercibida para los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne quienes, bajo esa temática, han orquestado una historia tenebrosa en cuanto al desasosiego que nos produce. Son varias las tesis que muestran. Entre ellas, la actitud para con nuestros hijos y la libertad y convicción que poseen para elegir sus opciones.

Conocemos a Ahmed, encarnado por el debutante Idir Ben Addi. Es un joven belga que profesa la religión mahometana y que se ha radicalizado en apenas dos meses. Ha pasado de la consola de videojuegos a estudiar a fondo el Corán y asistir a la mezquita guiado por el Imán Youssouf –Outhmane Moumen-. El chico tiene como referencia a su hermano, al que se supone muerto tras inmolarse en un atentado. Lamenta la ausencia de su padre, a quien le reprocha que no fue un cumplidor fiel de la religión.

En el hogar recrimina a su madre –Claire Bodsom- que beba alcohol. Ella dice que un par de vasos de vino en la cena no es demasiado, pero él la llama borracha en árabe sin atreverse a repetirlo en francés. También censura a su hermana por su vestimenta provocativa. En el colegio tiene sus más y sus menos con su profesora, Inés –Myriem Akheddiou-. Siguiendo las ordenanzas de sus creencias, se niega a darle la mano pese a que ella fue quien consiguió que superase su dislexia.

La comunidad árabe discute sobre si es mejor dedicarse únicamente al Corán o profundizar en el idioma moderno gracias a canciones o textos que los más ortodoxos califican de irreverentes. El caso es que Ahmed decide atentar contra la vida de Inés por lo que es recluido en un centro de menores bajo la tutela de un educador de referencia –Olivier Bonnaud-. Advierte entonces que quien era su mayor soporte en la religión oculta verdades con la intención de que su entramado no se venga abajo. Finalmente, el protagonista decide colaborar en una granja que acepta la ayuda de convictos en busca de su regeneración.

Le gustan los perros, pero no deja que les lama porque su saliva es impura. Con la hija de los dueños, Louise –Victoria Bluck-, comienza una nueva relación. Ella quiere besarle. Los dos se sienten atraídos mutuamente, pero Ahmed le solicita que se convierta al islamismo para que su pecado sea menos grave. Da la sensación de que se produce un conflicto de intereses entre las creencias del adolescente y las pasiones de la vida.

La historia del protagonista crea una intensa preocupación entre los espectadores. Pensar como en poco tiempo la religión llevada al extremo puede crear un asesino o un terrorista. La sensación se acrecienta porque puede tratarse de una persona cercana que, hasta hace pocos días, era un chico como tantos otros de su edad. Esa es la principal baza de la película y de la que sus creadores se ocupan con un trazo bastante grueso en cuanto a la exposición. La fuerza definitiva es la que nos proporciona un protagonista profundamente convencido de sus actos que lleva a rajatabla hasta sus extremos.

Los Dardenne vuelven a insistir en su cine agobiante, dedicado a primeros planos de su protagonista, cámara en mano si es necesario. Algunas posiciones son realmente brillantes, como cuando Ahmed se desliza por un tejado. Con ello, optan por esbozos, como si se tratase de los retazos de la vida de su personaje central. La explicación es coherente, sin caer en convencionalismos ni en la tragedia a la que parece abocada. El resultado es más bien frío en su desarrollo que, unido a la personal puesta en escena de sus responsables, le resta mucha originalidad.

El desasosiego que produce la película no concuerda con su desenlace. Se podrían escribir muchas líneas acerca de la manera en que los Dardenne rematan la historia, pero desvelaríamos lo que se debe descubrir solamente en la pantalla. Podríamos añadir que se trata de un castigo divino, de una consecuencia lógica a las inquietudes de Ahmed o de una especie de salvaguarda colectiva, como cuando el cuerpo humano desarrolla sus anticuerpos contra una infección. Cualquiera de estas teorías podría resultar válida. Tanto como las atribulaciones a las que nos conduce el argumento.

From → Cine

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