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La maldición (The Grudge) (**)

31 diciembre 2019

La casa de la ira

Un matrimonio y su hija fallecen de manera violenta en una casa unifamiliar de Pensilvania. Dos años después, una inspectora de policía investiga los resultados de un accidente y se encuentra con un secreto aterrador que implica al edificio. Cuando se pisa el lugar de una muerte con ira, todo conduce a final abyecto.

Una policía y su hijo llegan a un nuevo destino en una pequeña localidad de Pensilvania dos años después del fallecimiento del cabeza de familia. En su primer caso investiga los pormenores de un cadáver en descomposición encontrado dentro de un automóvil siniestrado en una pista cerrada en invierno. Así comienza una nueva versión de un largometraje japonés presentado en 2002 por Takashi Shimizu después de un original rodado para la pequeña pantalla.

En 2004 el propio cineasta llevó a cabo un remake en Estados Unidos, titulada en España El grito, que resultaba una propuesta descafeinada respecto a la anterior. Se había perdido el espíritu de la cinta nipona por mucho que se pretendiera respetar su esencia, la de una casa que, por haber albergado entre sus paredes una muerte con ira, llevaba consigo esa misma maldición a quien atravesara el frontal de su puerta.

La última réplica proviene también de Norteamérica y corre a cargo de Nicolas Pesce. Se aparta de la idea anterior consistente en que cada muerte provoca el nacimiento de una nueva víctima y se centra únicamente en las consecuencias de adentrarse en vivienda donde tiene lugar la maldición. Como guiño, al original, el paciente cero es una mujer que ha regresado de Japón y que trae con ella el Ju-on, título de la presentación inicial de Shimizu.

El inspector Goodman -Demian Bichir- tiene una nueva compañera en la recién llegada Muldoon -Andrea Riseborough-, quien se ha trasladado al lugar con su hijo después del fallecimiento de su esposo dos meses antes. Sustituye a otro policía que se encuentra en un psiquiátrico a causa de sus tendencias suicidas. Su debut no puede ser más macabro puesto que asiste al descubrimiento del cuerpo en descomposición de una mujer. Hay una dirección, la de una casa que no quiere visitar el veterano detective y en la que se produjeron muertes cruentas.

Actualmente, viven en ella el matrimonio Matheson -Frankie Faison y Lin Shaye-, quienes han solicitado la presencia de Lorna -Jacki Weaver- para ayudarla a morir. Con anterioridad, los Spencer -John Cho y Betty Gilpin- intentaban que los Landers firmaran los papeles de la venta de la mansión. Fue la mujer quien regresó de Japón con el Ju-on y la que desencadenó la cadena de incidentes.

Quienes traspasan la puerta de acceso comienzan a ver visiones de esa familia, principalmente de la pequeña Melinda -Zoe Fish-. Ese es el mayor nexo con el filme pionero de Shimizu, donde Rika, quien cuidaba a su anciana abuela, descubría en el piso de arriba a un chaval de seis años con un gato en sus brazos. El felino se ha sustituido en esta ocasión por Frank, el perro de Muldoon.

Apenas hay novedades significativas en esta historia, que suena a vista muchas veces en el celuloide. La partitura de The Newton Brothers resulta desigual y los sustos tampoco hacen que en el patio de butacas se registren gritos estentóreos. Más bien, causa cierto desasosiego por algunas imágenes que propicias más repelús que horror. Desde luego, no es un producto para ver después de comer si no queremos que empiece a revolvérsenos el estómago.

El mayor mérito de la cinta proviene de su estructura. Nicolas Pesce filma con rigor una apuesta que se desarrolla paralelamente en varios ejes. Además de la investigación policial, hay que tener en cuenta los coqueteos macabros de las tres familias que se referencian en el guion. Transcurre en un período de dos años y la maldición ahora afecta también a la protagonista, quien debe de tomar una decisión trascendental.

Ofrece más pavor en los cuerpos mutilados o ensangrentados que en las apariciones súbitas de los fantasmas. Además, después de muchas historias de este tipo ya las esperamos y estamos absolutamente prevenidos. Es esa simultaneidad de relatos lo realmente efectivo, aquello que nos atrae y nos tiene interesados hasta el desenlace. Además, hay algunos detalles que se mantienen ocultos hasta el final y tenemos cierto interés en descubrirlo porque, de alguna forma, sirven para cerrar la historia.

From → Cine

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