Saltar al contenido

Un diván en Túnez (Un divan à Tunis) (**1/2)

9 septiembre 2020

Terapia para la terapeuta

Una joven que dejó su país cuando era una niña regresa a Túnez con la intención de establecerse como psicoterapeuta. Su deseo pasaba por ayudar a la gente después de la llamada primavera árabe, que sugería nuevas expectativas. No contaba con una burocracia exigente que sembraba su camino de obstáculos.

La llamada primavera árabe ha proporcionado muchas historias, tanto literarias como cinematográficas. Túnez parecía el país más abierto en 2012 a pesar de la dictadura de Zine El Abidine Ben Ali y concretamente, tras su caída, y allí la parisina Manele Labidi Labbé, ubica su ópera prima. Lo hace a través de una mirada casi exclusivamente femenina y se nutre de la participación de dos actores contrastados. La iraní Golshifteh Farahani es toda una veterana que cuenta en su filmografía con varias super producciones y el tunecino Majd Mastoura, aunque con un papel menor en el film, sabe lo que es ganar el Oso de Plata a la mejor interpretación masculina en Berlín.

Lo más usual es que se nos presenten en la pantalla personajes que emigran del norte de África buscando acomodo en Europa, principalmente en Francia por motivos de idioma. En este caso, el proceso es a la inversa. Selma Derwish dejó Túnez a los diez años y regresa ahora, estimando que el país necesita su presencia y sus habitantes una ayuda psicológica que hasta entonces era impensable. Dejó inconclusa su carrera de medicina en París y ahora se establece en la parte superior de la vivienda de unos familiares. Le basta con una silla, un diván y el retrato que se trajo con ella del judío Sigmund Freud coronado con un fez.

Después de repartir tarjetas y contar con la ayuda de personajes allegados, obtiene una clientela importante, casi toda ella formada por mujeres. Los hombres aparecen casi siempre de manera testimonial, bien como simples acompañantes o para marcharse de inmediato. Con lo que no contaba la protagonista es con la enorme burocracia del país, lo que da pie a la aparición de un rosario de figuras secundarias que deambulan entre lo costumbrista y el surrealismo. Da la impresión de que Manele Labidi Labbé va a meter el bisturí en la problemática tunecina después de la revolución. Sin embargo, su relato es más ligero de lo que inicialmente pudiéramos pensar. Busca más la sonrisa que la crítica ácida.

Un film definitivamente optimista que insiste en buscar el entretenimiento con resolución. Apenas busca nada más porque incluso algunos personajes son recurrentes y están más cerca de un culebrón televisivo que de interesantes roles cinematográficos. Se olvida pronto la profesión de Selma, cuyo título también necesita homologarse. No es óbice para que se incluyan algunas secuencias más afinadas, la mayoría de las cuales incluyen ese apartado costumbrista o una suave crítica de las que antes hablábamos, que terminan por alimentar el espíritu de comedia que invade todo el trabajo y le supuso el Premio del Público en el Festival de Venecia.

Resulta muy atractiva la parte en que el personaje central conoce al policía Naïm – Majd Mastoura-, quien le obliga a que le eche el aliento lo más cerca posible porque no tienen presupuesto para el alcoholímetro. Más lógico es el papel de Olfa -Aïcha Ben Milad-, que sueña con marcharse a Londres o París y no entiende que su prima Selma haya abandonado la capital francesa después de haber vivido allí desde niña para volver a Túnez.

Ante todo, la protagonista quiere ayudar a los suyos. Estima, y no sin razón, que les hace falta terapia después de los sucesos recientes. Muy pronto se da cuenta de que las mujeres prefieren preocuparse por su exterior que por el interior. A ello se suma las trabas administrativas y, de refilón, un integrismo que adquiría más notoriedad cada vez. Sin entrar en detalles, la película se convierte en una propuesta entretenida, pero inocua. Más vacía de lo que apuntaba. Los problemas de cada personaje tienen a reducirse o se hacen menores, por lo que resulta mucho más atractiva en la forma que en el fondo.

From → General

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: